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Los ingresos de Feria Valencia se hunden más de 10 millones este año por la crisis

El informe de gestión incluido en las cuentas de 2019 prevé un descenso de más de ocho millones en 2020 solo por la cancelación de certámenes como Hábitat y Maderalia y de otros dos por conceptos como los de servicios no prestados

Aspecto del hall central de los nuevos pabellones feriales en la edición de Cevisama de este febrero. | MIGUEL ÁNGEL MONTESINOS

Aspecto del hall central de los nuevos pabellones feriales en la edición de Cevisama de este febrero. | MIGUEL ÁNGEL MONTESINOS

Feria Valencia registró en 2019 pérdidas de 2,2 millones de euros, aunque su resultado de explotación fue positivo en uno, debido al reconocimiento contable del proceso de subrogación de su enorme deuda en favor de la Generalitat y, en concreto, a la cláusula incluida por esta de crear una cuenta acreedora respecto a Feria Valencia. El informe de auditoría de las cuentas de esta institución de 2019 asegura que esta nueva situación a partir del año pasado ha supuesto la generación de pérdidas en 2019, que, «de continuar manteniéndose, es indicador de una incertidumbre material que puede generar duda significativa sobre la continuidad de Feria Valencia por su relevante impacto sobre sus fondos propios y patrimonio neto». Es decir, si no se soluciona la cuestión de la deuda, la viabilidad de la Feria es insostenible porque incurrirá en pérdidas anuales constantes.

El informe precisa que esta situación «también ha supuesto la generación de un muy relevante déficit en el fondo de maniobra» por importe de 171 millones «por la condición otorgada por la Generalitat de deuda vencida y exigible a corto plazo del saldo de la cuenta acreedora».

Por tanto, como ya era conocido, el futuro de Feria Valencia depende ahora de que termine con éxito la negociación entre la Generalitat y el ayuntamiento de València para que este ceda los inmuebles donde se desarrolla la actividad a la administración autonómica a cambio de la deuda que esta asume con el objetivo de que no se pueda achacar por vía judicial a la Generalitat que ha asumido a fondo perdido la inmensa deuda ferial. También falta que los bonistas aprueben en asamblea la subrogación, que está ultimándose.

Como a la mayor parte de los recintos de actividades comerciales de todo el mundo, la covid ha golpeado con fiereza a Feria Valencia, que prácticamente no ha desarrollado actividad alguna desde poco antes de la declaración del estado de alarma el pasado marzo. El informe de gestión adjunto a la memoria y a la auditoría de 2019 detalla que la entidad tenía previsto vender cerca de medio millón de metros cuadrados en certámenes y eventos en 2020. Le dio tiempo a celebrar su principal feria, Cevisama, en febrero, y poco más. El informe aprobado a finales de julio incluía una previsión optimista para la segunda mitad del año en la confianza de que se podrían celebrar algunos certámenes que habían sido aplazados y otros ya previstos en esas fechas ante la mejora de la pandemia.

Sin embargo, la situación empezó a empeorar y los responsables feriales tuvieron que modificar su informe de cara al patronato celebrado este octubre para recoger la realidad de una crisis sanitaria desbocada que va a obligar a tener cerrado el recinto en lo que queda de año. El nuevo documento precisa que el aplazamiento o cancelación de eventos tan importantes como Fimma, Maderalia o Hábitat «ha tenido un impacto muy significativo en la actividad ferial y en estos momentos se estima una reducción de más de ocho millones de euros» en los ingresos. La cantidad real superará los diez millones, según fuentes conocedoras de la situación ferial, porque hay que sumar otras cantidades provenientes, por ejemplo de los servicios prestados, que también se reducen.

Esta merma engrosará sin duda las pérdidas de la institución en este 2020, pero los números rojos no tienen por qué ascender a esa cifra y seguramente será menor, porque la entidad desarrolló su actividad sin problemas durante enero y febrero y también ha visto reducidos de forma relevante, entre otros, sus gastos de personal gracias a que la plantilla ha pasado buena parte del ejercicio en ERTE. La institución puso en marcha un expediente de regulación de empleo el 21 de marzo a sus 148 trabajadores, aunque a una pequeña parte les aplicó solo reducción de jornada. El ERTE ha sido prorrogado de momento hasta el 31 de enero de 2021.

Tras el patronato pasado, trascendió que la Feria va a necesitar liquidez de tres millones de euros hasta mayo del año que viene si no celebra ningún certamen hasta entonces y de once millones si en todo el próximo ejercicio sigue con su actividad paralizada. Es un dinero que puede aportar la Generalitat gracias a las nuevas normas de Bruselas que permiten ayudas de hasta tres millones a empresas en riesgo.

El informe del auditor, que no pone objeciones a las cuentas de la institución, desvela que esta, como consecuencia del impacto de la covid en la economía, padece «tensiones relevantes» en su liquidez «y en su capacidad de asumir los compromisos asumidos con terceros proveedores para atender sus deudas en los plazos e importes establecidos (habiéndose iniciado acuerdos de aplazamiento de deudas vencidas, gestiones para obtención de financiación y líquidez mediante otras vías que permitan restablecer el equilibrio operativo y de solvencia)». Es aquí donde entran en juego las subvenciones de la Generalitat.

El auditor ve en peligro la continuidad de la entidad

j.c. valència

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