Atitlan, grupo empresarial de origen valenciano fundado por Roberto Centeno (yerno de Juan Roig) y Aritza Rodero, ha registrado un beneficio neto de 50 millones de euros en 2019. Estos resultados, asimismo, muestran la buena evolución de las participadas de Atitlan durante los últimos años y confirman la capacidad de la compañía para crear y consolidar valor en el medio-largo plazo. Durante el ejercicio 2019, las cuentas de las diferentes unidades de negocio del grupo han evolucionado positivamente, según destaca la firma. Ante el impacto de la covid, la compañía continuará con su política de dividendo cero y destinará la totalidad de los beneficios obtenidos a fortalecer su balance y afianzar las empresas del grupo.

En este periodo el grupo ha llevado a cabo múltiples operaciones dentro de sus distintas áreas de negocio. Entre ellas desacan:

La adquisición de Frutas Romu, que refuerza la estrategia de crecimiento de Atitlan en el sector primario, entrando en la producción y comercialización de cítricos con más de 1.300 hectáreas plantadas en Murcia y Andalucia. A ello es preciso sumar la fusión en 2020 de Guillem Export, uno de los principales exportadores de cítricos a los mercados europeos, para para reforzar la capacidad comercializadora de Romu.

El lanzamiento de Future Farming, con el objetivo de potenciar la decidida apuesta de Atitlan por la economía verde. En este sentido, Future Farming refuerza la estrategia de sostenibilidad del grupo en el sector primario con el desarrollo de prácticas de agricultura regenerativatanto en fincas propias como de terceros.

A través de Nutlaia, Atitlan cultiva almendra y otros frutos secos, y actualmente cuenta con 1.000 hectáreas en desarrollo, ubicadas fundamentalmente en Aragón y Extremadura. Ello se suma al cultivo en seto de olivar que el grupo realiza a través de su sociedad Elaia (de la que son socios al 50% con la portuguesa Sovena) que gestiona más de 15.000 hectáreas de olivos.

La creación de una plataforma de desarrollo de proyectos de energía renovable, que incluye, entre otros, una cartera de más de 1GW de activos fotovoltaicos con puesta en marcha a lo largo de los próximos 2 años, así como proyectos de autoconsumo y otras energías renovables.

La adquisición de la cadena de hamburgueserías premium The Black Turtle, que supuso la entrada de Atitlan en el negocio de la restauración organizada.

Luis Sanz, director financiero de Atitlan ha destacado: “Los excelentes resultados que hemos obtenido en 2019 ratifican el buen hacer de todo el equipo y suponen un paso más en el crecimiento de Atitlan y en su consolidación en el mercado. Si bien es cierto que cerramos 2019 con unas cifras muy positivas, no podemos obviar que 2020 se ha visto marcado por el fuerte impacto del COVID en la economía española. En el caso concreto de Atitlan, estamos enfocados en mejorar las operaciones, apoyar a nuestras filiales y, un año más, reinvertiremos los beneficios obtenidos en fortalecer nuestro grupo, invirtiendo tanto en los sectores donde ya tenemos presencia como en nuevas oportunidades”.