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Tribuna

La evolución en la estiba

La evolución en la estiba

La evolución en la estiba

E l mundo de la estiba no puede dejar de evolucionar, aunque es humano tender a temer lo desconocido ante cualquier cambio y siempre cuesta salir de la zona de confort. Pues bien, varias terminales de contenedores del Puerto de València han invertido mucho esfuerzo y dinero en un nuevo sistema informático de gestión que aportará mayor productividad y seguridad en sus operaciones.

La primera reacción de los sindicatos de la estiba fue la de rechazo ante este cambio, lo que ha mantenido en vilo durante unas semanas al sector. Afortunadamente, ayer viernes, tanto empresas terminalistas como sindicatos alcanzaron un principio de acuerdo y se desconvocaron las huelgas anunciadas.

No es necesario insistir en lo dramática de la situación actual tanto sanitaria como económica. Una paralización del recinto del Grao ahora supone un rejón de muerte para muchos autónomos y empresas dependientes del puerto como transportistas, transitarios y un largo etcétera que están al límite de sus recursos.

Ante la inevitable evolución en el mundo de la estiba quisiera recordar una breve pincelada de la historia que quizá nos haga reflexionar.

Observando la trayectoria, no sólo del Puerto de València, sino de todos los puertos en general, el binomio trabajadores-empresas en la estiba es una historia de éxito. Y precisamente el mayor éxito se produce a raíz de la mayor evolución tecnológica y de mecanización de los trabajos que se recuerda en los muelles: la aparición del contenedor marítimo.

Cuando se populariza el uso del contenedor allá por los años 70, los estibadores se sintieron amenazados como nunca hasta la fecha. Se iban a perder muchos puestos de trabajo. Sin embargo, el paso del tiempo ha demostrado que, por el contrario, gracias al contenedor los puestos de trabajo se multiplicaron por miles, el comercio internacional marítimo ha aumentado como nunca se hubiera podido imaginar y los trabajos han mejorado mucho en sus condiciones (sobre todo físicas).

Pese a sus reticencias iniciales, los estibadores han sido grandes beneficiados con la evolución que supuso el contenedor. Debemos reconocer que tenemos mucho que agradecer tanto a los estibadores como a las empresas concesionarias de la terminales de transporte marítimo por el gran trabajo y esfuerzo desarrollado en las últimas décadas que nos ha posicionado a Valenciaport como referente en el Mediterráneo y Europa. Y más hoy por el gran ejercicio de responsabilidad que han demostrado ambas partes alcanzando acuerdos y evitando males mayores que acabarían afectando a toda la ciudadanía.

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