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Tribuna

Transporte y pacto verde

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L a crisis de la Covid-19 también ha impactado de manera importante en el transporte marítimo, que representa el 80 % del comercio internacional. La caída económica ha provocado que el tráfico de contenedores haya sufrido un golpe importante durante la primera ola y ha hundido el negocio de los cruceros un 90 %. Pese a ello, el sector ha sido fundamental para el abastecimiento de la Unión Europea durante estos meses y ha respondido con eficacia y solvencia a las demandas de los ciudadanos pese a las restricciones impuestas.

Para salir de este bache la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA, por sus siglas en inglés) ha realizado un profundo análisis de la situación para confeccionar el futuro paquete de medidas dedicadas a aliviar el impacto de la crisis económica y para sostener a un sector estratégico que, en el caso del transporte de pasajeros, pasa por uno de sus peores momentos.

La EMSA también tiene entre sus principales objetivos el de ayudar a los marineros, los más vulnerables en esta pandemia. Miles de estos trabajadores y trabajadoras llevan meses navegando por mares de todo el mundo sin poder regresar a sus hogares por las duras restricciones de seguridad sanitaria impuestas en muchos estados miembros de la UE.

Aunque el transporte marítimo representa sólo el 3% de las emisiones de gases de efecto invernadero, debe priorizar su adaptación a los compromisos medioambientales recogidos en el Pacto Verde Europeo y a las exigencias de los ciudadanos del viejo continente.

Es necesario que el sector se adapte a la estrategia de la Comisión Europea para la reducción de emisiones, pero lo debe hacer sin perder su competitividad internacional. Por ello, el paquete de medidas del Pacto Verde Europeo debe incluir incentivos a la innovación de las flotas, medidas fiscales para premiar a los que cumplan las normas medioambientales e instrumentos de compensación por mitigar la contaminación.

El comercio de derechos de emisión (ETS) puede ser una buena herramienta para facilitar la transición a un transporte marítimo más limpio, pero siempre teniendo en cuenta las especificidades del mercado internacional.

Invertir en la lucha contra el calentamiento global es una obligación para el sector, pero se debe garantizar la igualdad de condiciones. Las medidas no solo se deben aplicar a los barcos de bandera europea, sino a todos los que trabajen en nuestros puertos. Para ello, habrá que fortalecer los procesos de diálogo y negociación de la Organización Marítima Internacional.

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