Para muchas empresas es un alivio que se haya aprobado la ampliación de la concesión de créditos ICO hasta el próximo 30 de junio y, sobre todo, que se haya extendido tres años más el plazo para devolverlos y la posibilidad de coger 12 meses más de carencia. Pero, ¿qué pasará después? Esta crisis ha puesto en evidencia, una vez más, que el acceso a la liquidez es una exigencia imperiosa y debe ser una prioridad en la gestión financiera de cualquier sociedad.

Ante escenarios imprevisibles, como la pandemia, es necesaria una planificación profesional porque son muchas las pymes que han sucumbido en esta crisis por la ausencia de un plan financiero que contemplase dificultades y que podría haberlas salvado. Hoy hay en España 80.000 empresas menos que hace un año y el 99 % tienen menos de 50 trabajadores.

Las pymes españolas son las que más crédito bancario han pedido en la zona euro: el 48 % han recurrido a préstamos, lo que nos sitúa en niveles de la crisis de 2009. La mayoría ha aumentado las cuantías y los plazos de vencimiento en sus créditos. Esto es un alivio para la tesorería y ha garantizado la supervivencia de muchas empresas a corto plazo, pero es a costa del endeudamiento y no garantiza su viabilidad futura.

Los créditos ICO, así como la nueva norma que permite posponer los concursos de acreedores, maquillan una realidad empresarial muy difícil: la mitad de las empresas entraron en pérdidas el año pasado y un 40 % tienen dificultades para financiarse. La banca española podría endurecer en breve el acceso al crédito, porque la norma obliga a provisionar los créditos en riesgo de morosidad. Ana Botín, la presidenta del Banco Santander, ya ha declarado que suavizar esta legislación facilitaría los préstamos a particulares y empresas.

Recibir apoyo de terceros para profesionalizar la gestión financiera de las pymes es una necesidad imperiosa para afrontar la actual coyuntura. La previsión en este campo es clave para poder afrontar la situación actual y las crisis que no se ven venir. Adicionalmente, es vital entender cómo maximizar las opciones de financiación en un entorno de concentración bancaria como el actual, y fórmulas hay muchas tanto en banca tradicional como en la cada vez menos desconocida banca alternativa.

En la Comunidad Valenciana ya son más de 61.300 empresas las que han accedido a créditos avalados por el ICO. Y serán más en los próximos meses. Confiemos en que nuestros empresarios sean capaces de superar las dificultades actuales, como han hecho otras veces. Seguro que la profesionalización de la gestión financiera les ayudará a conseguirlo.