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El sudoku aéreo para no perder pilotos

Durante el primer estado de alarma incluso tuvieron que recurrir a simuladores

El sudoku aéreo para no perder pilotos

El sudoku aéreo para no perder pilotos

Las aerolíneas son unas de las mayores damnificadas por los efectos de la pandemia sobre el turismo y la movilidad en general. El desplome del número de vuelos desde el inicio de la crisis ha golpeado su economía, pero no solo eso. También les ha puesto en serios apuros para conseguir que sus pilotos puedan seguir cumpliendo con los requisitos legales para continuar trabajando, ya que la falta de vuelos ha complicado que estos profesionales puedan realizar las horas mínimas de vuelo que marca la ley.

La normativa europea obliga a que los pilotos hayan realizado al menos tres despegues y tres aterrizajes en los 90 días previos para estar «activos» y no perder lo que se denomina «experiencia reciente», sin la que no pueden volar. El problema surgió cuando la pandemia dejó en tierra los aviones, haciendo imposible cumplir con ese requisito.

Al menos en la vida real, porque entonces los simuladores salieron en su auxilio. Las horas en estas máquinas también computan, pero no son baratas. Las tarifas oscilan entre los 2.000 y 3.000 euros por sesión, que en el caso de los pilotos en nómina fueron asumidas por las aerolíneas, pero aquellos freelance o sin trabajo no tuvieron más remedio que sufragárselas por su cuenta.

La valenciana Air Nostrum también se ha visto afectada por esta problemática, como confirma Pepe Compañ, uno de sus pilotos. Con el cierre aéreo de marzo la aerolínea optó por mantener activa toda su plantilla de pilotos, pagando esas horas de simulador y haciendo equilibrios para que ninguno excediera esos 90 días.

Una organización compleja, como reconoce el propio profesional: «Generó muchas dudas en las compañías, que tenían que elegir entre asumir estos gastos para tener a los pilotos disponibles o arriesgarse a que la coyuntura mejorara y no tener al suficiente número de pilotos en condiciones de volar».

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Compañ explica que desde agosto, con la paulatina reactivación del mercado aéreo y la recuperación de rutas como las de Baleares o Ceuta y Melilla, los simuladores han vuelto a su rol habitual, el de servir para practicar situaciones de riesgo que no suelen darse en los trayectos regulares. En cualquier caso, los niveles de vuelos registrados desde verano todavía no permiten recuperar las rutinas habituales, por lo que el sudoku continúa.

Air Nostrum ha optado por «repartir vuelos y días de ERTE», comenta Compañ. «La idea es que todo el colectivo tenga los mismos días trabajados, ya que en nuestro sueldo tienen mucho peso las variables. Así, podemos repartirnos esa reducción entre todos».

De esta forma, el sistema que se ha implementado en Air Nostrum permite que los pilotos trabajen una media de entre 10 y 15 días al mes y el resto regresan al ERTE, una estrategia con la que se logra que ninguno de sus empleados esté más de 90 días inactivo.

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