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Cada oficina bancaria atiende a un 134 % más de clientes que en 2008

La ratio en la Comunitat Valenciana al inicio de la Gran Recesión era de 984 mientras que subió a 2.311 al cierre de septiembre de 2020

Interior de una oficina bancaria en València. | MIGUEL A. MONTESINOS

Interior de una oficina bancaria en València. | MIGUEL A. MONTESINOS

El progresivo cierre de oficinas para intentar mejorar la rentabilidad en las entidades financieras, una dinámica iniciada en la anterior crisis económica, ha reducido a más de la mitad la estructura física de estas firmas y, en consecuencia, ha más que duplicado el número de clientes que atiende cada uno de estos establecimientos. Los datos en la Comunitat Valenciana son elocuentes. En 2008, justo cuando empezaba la Gran Recesión generada por las burbujas financiera e inmobiliaria, la autonomía tenía 5.061 oficinas bancarias, el máximo histórico. Con una población de 4,98 millones de personas, la cifra de usuarios por cada uno de estos establecimientos era de 984.

Aquella crisis comportó la desaparición de un sinfin de entidades, singularmente las que copaban el mercado valenciano, como Bancaja y la CAM, y dio lugar a un proceso de concentración que se ha recrudecido ahora, como prueba la absorción de Bankia por CaixaBank. Cada operación ha implicado un recorte de sucursales y trabajadores, aunque este proceso de reducción se ha visto agravado además por la digitalización imparable del sector y, de manera singular, por la crisis del coronavirus, que amenaza con disparar la morosidad en el sector y se ha convertido en un acicate tanto para las fusiones como para la contención de costes.

Aumento

Así las cosas, al cierre de septiembre de 2020, según los últimos datos disponibles en el Instituto Valenciano de Finanzas, en la Comunitat Valenciana ya solo quedaban 2.188 sucursales bancarias. Con una población de 5,05 millones de personas, la ratio cliente/oficina ha aumentado hasta los 2.311, lo que implica un incremento del 134 %. Este porcentaje está por encima del registrado en el conjunto de España. Ahí, la relación entre sucursales y usuarios era de 1.000 en 2008, con 45.662 de las primeras y una población de 45,6 millones. Doce años más tarde, la ratio había subido a 2.079, dado que los locales financieros se habían reducido hasta los 22.761 y los habitantes se habían incrementado hasta los 47,3 millones. El aumento ha sido del 107,9 %.

Por provincias, la peor parada es Alicante. Ya era la que tenía la ratio más elevada en 2008, con 1.085 clientes por cada una de las 1.736 sucursales. En 2020, la cifra se eleva a 2.422 (776 oficinas). En Valencia, los datos suben de 961 a 2.236 tras disminuir las oficinas de 2.646 a 1.147. Por último, Castelló tiene la relación más baja: pasa de 876 a 2.187, de igual forma que los locales caen de 679 a 265.

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