Feria València ha convocado para el próximo lunes a su comité ejecutivo, que tendrá que analizar la delicada situación en que se encuentra la entidad, al borde del concurso de acreedores por su absoluta falta de liquidez. La reunión se celebrará un mes después de que el director general de la institución, Enrique Soto, reclamara su convocatoria por la alarmante coyuntura de la entidad, sin ingresos desde hace casi un año por la covid y lastrada por la cuenta acreedora con la Generalitat por asumir esta su multimillonaria deuda, que le provocaba pérdidas en 2020 de 92 millones y la abocaba a la disolución.

Esta última espada de Damocles está en vías de solución una vez que el Consell y el Ayuntamiento de València llegaran el pasado día 12 a un acuerdo por el que el segundo compensará a la administración autonómica a través de una mutación demanial de los inmuebles feriales. Este acuerdo debe ser ratificado mañana por el pleno del consistorio y al día siguiente por el Consell.

También será tratado por el comité ejecutivo de la institución, según las fuentes consultadas, aunque en este momento la gran preocupación de los dirigentes feriales es solventar -y solo queda un mes para cerrar las cuentas de 2020- la falta de liquidez que le impide pagar las deudas con los proveedores y con la plantilla, que en su mayor parte se encuentra en ERTE, aunque una parte del salario la abona la institución. Soto, en una carta dirigida en enero a los vocales del comité, detalló que las necesidades inmediatas de Feria València ascienden a seis millones de euros. El problema es que la Generalitat no puede darle ayudas directas mientras no forme parte del sector público. El acuerdo con el ayuntamiento allana el camino para lograrlo, pero lo que falta es tiempo para la conversión antes de que sea inevitable el concurso.