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La pandemia impulsa el turismo náutico y agota los stocks de barcos de recreo

Durante el primer cuatrimestre del año se matricularon en la provincia 153 embarcaciones nuevas, el triple que el ejercicio pasado y un 18,6% más que en 2019 - Algunos distribuidores no prevén disponer de existencias hasta el próximo otoño

Embarcaciones en el club náutico de Benidorm, en una imagen de archivo.

Embarcaciones en el club náutico de Benidorm, en una imagen de archivo.

"No nos había pasado esto nunca en todos los años que llevamos abiertos. Si mañana viene alguien con 180.000 euros en la mano para comprar un barco, no se lo puedo vender. Tienen que esperar hasta septiembre u octubre". Las palabras del gerente de Náutica Boronad, Enrique Hernández, reflejan el momento excepcional que vive esta actividad, que se ha visto beneficiada por el cambio de mentalidad propiciado por la pandemia y la búsqueda de alternativas de ocio más seguras, frente a las aglomeraciones de playas o piscinas.

Los datos que facilita la patronal del sector, ANEN, no dejan lugar a la dudas. Entre enero y abril se matricularon en la provincia de Alicante 153 nuevas embarcaciones de recreo, una cifra que triplica a la del mismo periodo del año pasado -algo lógico si se tiene en cuenta que el mes de abril coincidió con la etapa más dura del confinamiento-, pero que también supone un aumento del 18,6% sobre las cifras de 2019, que fue un año de récords para el sector turístico.

De ese total, aproximadamente un 60% se corresponden con compras de barcos y motos acuáticas realizadas por particulares, mientras que el restante 40% son las embarcaciones adquiridas por las empresas de actividades náuticas para su alquiler, un segmento que también supera ya las cifras prepandemia. De esta forma, Alicante se mantiene como la tercera provincia con más matriculaciones, solo por detrás de Baleares y Barcelona.

Como recuerda el secretario general de ANEN, Carlos Sanlorenzo, el verano pasado ya hubo muchas personas que se acercaron por primera vez a la náutica, buscando una actividad alejada de la masificación, que les permitiera disfrutar del ocio de forma segura, al aire libre y con su núcleo de convivencia. Una experiencia que parece haber dejado poso y haber animado las ventas también en este arranque de 2021.

Así lo aseguran también desde el astillero Astondoa de Santa Pola, que apunta igualmente a esta ampliación del público tradicional del sector como uno de los motivos de este buen momento. Y no sólo son familias enteras que en otros momentos optaban por el hotel y el apartamento. «En nuestro caso, hemos observado que hay un sector de jóvenes que quieren descubrir nuevas formas de compartir su tiempo libre y que en la navegación de recreo tienen privacidad, necesaria en estos tiempos, y diversión, que proporcionan embarcaciones como nuestras lanchas deportivas de la línea Coupé», explican desde la compañía, que se encuentra a plena producción.

A todo ello hay que sumar también el efecto «carpe diem» por el temor infundido por el covid. «He tenido clientes que me decían que era algo que llevaban pensando y que con la pandemia han decidido que no querían esperar más, que la vida es muy corta», reconoce el gerente de Náutica Boronad.

Este aumento de ventas no ha sido exclusivo de Alicante, ni siquiera de España -donde en el primer cuatrimestre se vendieron un 14% más embarcaciones que en 2019-, sino que se está registrando en toda Europa, lo que explica la falta de stocks. Además, al aumento de la demanda hay que sumar también el retraso que conllevó el cierre forzoso de todas las actividades no esenciales y que, en el caso de algunos fabricantes, se prolongó algo más. Según Hernández, actualmente las principales marcas están dando fecha para el próximo otoño para los nuevos pedidos. La situación no es mucho mejor en el mercado de segunda mano, donde tampoco hay abundancia de embarcaciones a la venta en estos momentos, afirma el empresario.

En el sector son conscientes de que la situación actual es excepcional, pero también una oportunidad. «Tenemos un reto ante estos nuevos consumidores: ser absolutamente atractivos para que los que nos han conocido por primera vez sigan con nosotros, haciendo de la navegación una experiencia de vida», explica el secretario general de ANEN. Como en otras actividades, también en este caso la pandemia ha acelerado los cambios tecnológicos, sobre todo en la comercialización, donde cada vez pesan más los canales digitales.

Más demanda de amarres y en las escuelas de vela

Los clubes constatan incrementos de hasta el 30% en las reservas de clientes nacionales

Además de la venta de embarcaciones, el impulso que ha recibido el turismo náutico con la pandemia también se percibe en un aumento en la demanda de plazas en las escuelas de vela y otras actividades similares, o en la demanda de amarres temporales de cara al próximo verano. Así lo asegura el gerente del Real Club Náutico de Torrevieja, Carlos Torrado, que señala que en estos momentos el nivel de reservas en ambos casos ya es un 30% superior al habitual por esta fechas, eso sí, entre los clientes nacionales. «La gran incógnita es qué va a ocurrir con los extranjeros, porque dependen de que haya vuelos y de lo que decidan los gobierno sobre las restricciones a los viajeros», explica Torrado. En este sentido, el responsable del club torrevejense también ha apreciado un cambio en el tipo de público que disfruta de estas actividades. «Antes veías que los que se apuntaban a una excursión en kayak eran parejas, ahora ves a la familia entera», asegura. Y lo mismo sucede con los barcos de alquiler, que muchos ven ahora como una opción más segura para pasar un día con su núcleo más cercano.

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