Algo está cambiando y muchas empresas están diversificando sus fuentes de financiación hacia los mercados. Los bonos verdes han sido los protagonistas este año. Las emisiones se han duplicado respecto al año pasado y, según el Observatorio Español de la Financiación Sostenible, un 10 % de la financiación total en España tuvo formato responsable.

Los bonos verdes son un tipo de deuda emitida por instituciones privadas o públicas para obtener financiación y, a diferencia de otros instrumentos, destinan el uso de los fondos a proyectos que contribuyan a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Normalmente se destinan a la financiación o refinanciación de proyectos verdes, es decir, a la inversión en activos sostenibles y socialmente responsables en áreas como las energías renovables, la eficiencia energética, el transporte limpio o la gestión responsable de residuos.

Son muchas las empresas cotizadas que se financian en verde. A la cabeza está Iberdrola, la mayor emisora de bonos verdes en el mundo, con más de 13.000 millones de euros instrumentados en 18 operaciones desde abril de 2014. El grupo es un modelo de referencia internacional en este tipo de financiación siendo reconocido por la revista ‘Global Capital’ por segundo año consecutivo como el principal emisor corporativo de este tipo de bonos.

Asimismo, el sector inmobiliario está utilizando estos bonos para sufragar su crecimiento. Neinor Homes, siguiendo los pasos de Via Célere, emitió un bono verde de 300 millones con vencimiento en 2026 destinado a la construcción de edificios energéticamente eficientes.

Las entidades financieras se han sumado también a este tipo de iniciativa. Caixabank ha emitido dos bonos verdes este año. Con ello canalizará fondos para financiar proyectos que contribuyan a la sostenibilidad medioambiental. La entidad movilizó en 2020 más de 12.000 millones de euros en financiaciones sostenibles, con más de 2.000 millones de euros formalizados en financiaciones verdes, fomentando la reducción de emisiones o la eficiencia energética.

Otra compañía pionera es la castellonense Valfortec, especializada en la promoción de energía solar fotovoltaica, que ha emitido un bono verde corporativo por importe de 25 millones y vencimiento 2026. Sus bonos cotizan en el MARF, mercado alternativo de renta fija para pymes. Los fondos irán destinados a desarrollar instalaciones por 250MW en una serie de proyectos, especialmente a lo largo del arco mediterráneo.

Y no solo las compañías, sino también los Estados están emitiendo deuda soberana verde. Italia ha sido la última en ofertar bonos verdes, por delante de España, que tiene previsto lanzarlos en los próximos meses. Otros países, como Francia y Alemania, ya los tienen en funcionamiento.

Lo cierto es que la financiación sostenible ha venido para quedarse, y las empresas, no sólo las empresas del Ibex-35, ‘piensan’ y se financian en verde. Esta financiación verde está ayudando a las organizaciones a diversificar sus fuentes de financiación haciendo que sus estructuras y proyectos sean cada vez más sostenibles.