Gobierno y agentes sociales se reunieron ayer para intentar cerrar la prórroga de los expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) hasta el 30 de septiembre. El Ejecutivo y los interlocutores sociales tratarán así de limar aquellos puntos que le separan del acuerdo para extender los ERTE hasta después del verano y que centran, básicamente, en las exoneraciones a la Seguridad Social propuestas desde el Ministerio de José Luis Escrivá, según las mismas fuentes.

La regulación actual de los ERTE ligados a la covid finaliza el próximo 31 de mayo. Los principales líderes de UGT, CC OO y CEOE, Pepe Álvarez, Unai Sordo y Antonio Garamendi, respectivamente, participaron ayer en un acto sobre formación en el que hablaron sobre la marcha de las negociaciones.

Álvarez recordó precisamente al Gobierno que tiene la facultad de convocar un Consejo extraordinario en caso de que no se alcanzara un acuerdo en las próximas horas. En todo caso, ha dejado claro que sería un «fracaso» que esta nueva prórroga, que podría ser la última o una de las últimas, se aprobara sin el acuerdo social. El líder de UGT pidió que se prorrogue el decreto vigente sobre los ERTE en las mismas condiciones que se recogen ahora, una petición que también ha hecho expresamente el presidente de la CEOE. Por su parte, el secretario general de CCOO, Unai Sordo, se mostró optimista sobre las posibilidades de alcanzar un acuerdo que dé continuidad a los ERTE antes de que expire el esquema actual, el próximo 31 de mayo. En un tono bastante más crítico que el de Álvarez y Sordo, el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, se quejó de que el Gobierno se esté tomando esta negociación como si fuera «un mercado», haciendo «ofertas y no ofertas» y cambiando porcentajes a última hora.

La vicepresidenta tercera y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz,aseguró que lo que funciona, «no debe cambiarse», comentó en referencia a las coberturas sociales de los ERTE.