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Las cooperativas citrícolas aceleran fusiones para competir con grandes firmas y fondos

Algunas entidades de pequeño tamaño tienen serios problemas para sobrevivir

Cooperativa de cítricos en La Ribera, el pasado mes de marzo. | LEVANTE-EMV

Cooperativa de cítricos en La Ribera, el pasado mes de marzo. | LEVANTE-EMV

Las cooperativas citrícolas de la Comunitat Valenciana aceleran planes de integración ante el imparable proceso de concentración de la oferta en manos de grandes compañías y de fondos de inversión. La actividad de producción naranjera implantada en la autonomía, cada vez con menores márgenes comerciales ante la competencia de otros territorios como Andalucía y Murcia, así como del exterior, contará en breve con una nueva entidad fruto de la fusión de Cipla y Nulexport. Esta alianza dará lugar a Cítrics de Nules y agrupará cultivos de 700 productores, 10.000 hanegadas de superficie y unos 30 millones de kilogramos de cítricos, sobre todo de mandarinas.

Las pequeñas y medianas empresas del sector buscan rentabilidad y, en algunos casos, superar crisis financieras como las de estos últimos años. De hecho, de las siete cooperativas agrícolas que han llegado a existir en poblaciones como Nules, uno de los municipios de las comarcas del norte con mayor superficie citrícola, a partir de la temporada 2021/2022 tan solo quedará Cítrics de Nules.

Esta nueva cooperativa sigue los pasos que han emprendido otras firmas de la economía social como Agroal (de Alquerías del Niño Perdido) que se integró en San Alfonso. También ha seguido esa trayectoria SAT Novacitrus, Coopego y Cooperativa Citrícola de La Safor, que formaron la cooperativa de segundo grado Green Fruits. Además, Guadacoop (Guadassuar) y Sant Bernat (Carlet) crearon Ribercamp. Y entre los acuerdos de colaboración destacan los de Alzicoop (Alzira) y Canso (l’Alcúdia) y el de las secciones de suministros de las cooperativas de El Marquesat (Llombai, Alfarp y Catadau), que pusieron en marcha una cooperativa de segundo grado: Suministres El Regaixo.

Por otro lado, el grupo empresarial de Anecoop, uno de los buques insignia de la exportación de cítricos españoles en la Unión Europea, ha sumado en los dos últimos años nuevos socios: Costa de Almería (ya colaboraban y se integraron en 2020), Santiago Apóstol (Tomelloso), Coagri (Alginet) y Floren’Sud (ubicada en Francia).

Desembarco de los fondos

En el ámbito de las sociedades de capital privado también aumenta el proceso de concentración en la Comunitat Valenciana, que aglutina unas 182.000 hectáreas cultivadas de cítricos. Eso supone cerca del 60% del total de España, lo que implica algo más de más de 3 millones de toneladas anuales. La citricultura tiene una fuerte vocación exportadora, fundamentalmente de productos destinados al consumo en fresco y necesita grandes operadores para poder llegar a las principales empresas de la distribución comercial del viejo continente.

A principios de este año, el fondo británico Sunridge Partners compró la firma citrícola Albenfruit, con sede en Algemesí, creada hace medio siglo por la familia Camarasa y que llega a emplear a más de 1.500 personas en plena campaña y una cifra de negocio próxima a los 50 millones de euros. En ese sentido, la corporación Atitlan, brazo inversor en manos de Aritza Rodero y Roberto Centeno, yerno de Juan Roig -presidente de Mercadona-, se alió en 2020 con Guillem Export para elevar su negocio citrícola en Europa. Para ello selló un acuerdo con la firma comercial Guillem Export (ubicada en Xeresa) que le permitirá superar los 110 millones de kilogramos en ventas, e incorporar el limón a su oferta de productos.

El negocio naranjero en España está controlado sobre todo por gigantes como los grupos AMC Group, Cítrico Global -formado por Martinavarro y el fondo Miura-, Fontestad, Cañamás, Giner y Bollo.

El sector arrocero y el Consell buscan planes de viabilidad

AVA-Asaja, la Unió de Llauradors y Cooperatives Agro-Alimentàries de la Comunitat Valenciana iniciaron ayer con la Conselleria de Agricultura «un diálogo positivo, constructivo y con voluntad de alcanzar acuerdos consensuados que compatibilicen la viabilidad presente y futura del cultivo del arroz con la preservación medioambiental, sobre todo del parque natural de l’Albufera». A raíz de la reciente multitudinaria tractorada en València, el colectivo ha conseguido abrir una línea de negociaciones con el departamento agrario que encabezan la consellera Mireia Mollà y el secretario autonómico, Roger Llanes. Cristóbal Aguado (AVA-Asaja) y Carles Peris (Unió) detectan una «plena disposición» por parte del Consell a escuchar reivindicaciones de los agricultores como la gestión de la paja del arroz o la mejora de la recirculación de las aguas en los arrozales .

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