La renta disponible de las empresas no financieras, es decir los beneficios después del pago de impuestos y de dividendos, se redujo el año pasado en 36.809 millones de euros, «de modo que, pese al fuerte recorte de la inversión, la capacidad de financiación de las mercantiles en el conjunto del año disminuyó sensiblemente hasta el 2,4 % del PIB», según el informe de Funcas.

El documento asegura, en relación a las cuentas financieras, que las empresas aumentaron tanto su endeudamiento como sus activos financieros. El incremento de estos últimos «pudo estar motivado por el devío de excedentes, que en otras circunstancias se hubieran destinado a inversión, hacia el mantenimiento de un colchón de liquidez ante la elevada incertidumbre. La ratio de deuda no consolidada sobre el PIB aumentó notablemente hasta el 107,7 %, si bien ese incremento se debió en mayor medida a la caída del PIB que al incremento nominal de la deuda».

De esta forma, 2020 fue el segundo año, tras 2019, en que aumentó el volumen nominal de deuda de las empresas tras ocho años ininterrumpidos de desendeudamiento y el primero en el que subió su ratio sobre el PIB desde 2010. Pese a ello, «los intereses pagados por las empresas han descendido, de modo que el aumento de la presión financiera se ha debido fundamentalmente» al descenso del excedente bruto de explotación y no al encarecimiento de la deuda, concluye el estudio.