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Los costes de construcción acaban con la VPO en el área metropolitana de València

Un inmueble con piscina y zona comunitaria solo cuesta 6.000 euros más que uno protegido

Un grupo de obreros trabaja en la construcción de un edificio, en una imagen reciente. | J.M. LÓPEZ

Un grupo de obreros trabaja en la construcción de un edificio, en una imagen reciente. | J.M. LÓPEZ

El área metropolitana de València se ha quedado sin viviendas de protección oficial porque a los promotores no les salen los números. Los elevados costes de construcción y de los suelos disuaden a las inmobiliarias de iniciar nuevos proyectos con un precio tasado que no es rentable. La eliminación de las ayudas públicas ha terminado por desincentivar la compra y promoción de nuevos inmuebles. En la capital sí se mantiene la rentabilidad y el interés de los compradores que pueden adquirir viviendas protegidas mucho más económicas que las de renta libre en el mismo barrio. El valor del metro cuadrado de una vivienda libre en barrios como Quatre Carreres puede llegar a ser un 40 % superior al de la protegida.

Uno de los problemas es que el valor de los módulos que fijan el precio al que se vende el metro cuadrado de las viviendas de protección se ha quedado desfasado y ha acabado con la rentabilidad de este tipo de inmuebles en poblaciones como Torrent, Mislata o Quart de Poblet. «El precio del módulo en València es de 1.705 euros el metro útil y en el área metropolitana está fijado en 1.591 euros. El promotor no obtiene rentabilidad en el área metropolitana con estos precios. Los costes de construcción tienen una repercusión en el precio final de 1.050 euros y los del suelo de 300 euros por metro cuadrado, a lo que hay que sumar otros gastos de urbanización», explica Vicente Martínez, responsable de promociones de Olivares Consultores. La rentabilidad que buscan los promotores es del 15 %.

Además, la diferencia del precio de la vivienda libre con la protegida en las poblaciones que rodean a la capital del Túria no es muy elevada. «Los pisos de renta libre en Torrent, Mislata, Quart de Poblet o Manises rondan los 1.700 euros el metro cuadrado y no tienen las restricciones de las viviendas protegidas», añade Martínez. Los promotores tampoco pueden reducir los costes de producción porque deben cumplir con el nuevo Código Técnico de la Edificación. El precio de los pisos de obra nueva se ha encarecido un 10 % por una normativa europea que entró en vigor el 15 de septiembre y que obliga a mejorar el aislamiento térmico y la eficiencia energética de los inmuebles (sean protegidos o de renta libre). En total, el coste de las promociones se ha incrementado un 21 % en los tres últimos años por el aumento de los salarios de los obreros, de los materiales y del Código Técnico de la Edificación.

El responsable de promociones de Olivares subraya que los compradores buscan edificios con zonas comunes. «En el área metropolitana puedes encontrar viviendas de renta libre con piscina y zonas comunes con una diferencia de precio final con las protegidas de 6.000 euros. Eso con una hipoteca a treinta años no es nada», añade.

El alza del coste de los suelos ha provocado que solo puedan plantearse promover vivienda protegida los promotores que tienen el terreno desde hace muchos años. «El único promotor que está construyendo vivienda protegida en el área metropolitana es Vicente Llácer del grupo Ática, que tiene los suelos desde hace veinte años. Es la excepción», destaca el directivo de la consultora inmobiliaria. Ática tiene en marcha una promoción de 119 viviendas en Quart de Poblet (en el PAI Molí d’Animeta) y dispone de una reserva de suelo para otras 300 viviendas.

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