Un 52 % de las empresas familiares españolas adoptaron soluciones de teletrabajo tras el estallido de la pandemia el pasado año. Así lo apunta el informe sobre la agilidad, capacidad de adaptación y resiliencia de este sector presentado ayer por la Cátedra de Empresa Familiar de la Universitat de València. Esa apuesta por el trabajo a distancia para poder seguir manteniendo la actividad empresarial pese a los efectos de la crisis sanitaria fue la más utilizada por delante de la reducción de gastos de oficina (46 %), la asunción de un mayor endeudamiento (43 %) y el aplazamiento o reducción de la remuneración de los ejecutivos (20 %). Según la encuesta, en la que han participado más de 400 firmas, el 92 % de las empresas familiares tuvieron como máxima prioridad la salud de sus profesionales y mantener en marcha el negocio. Algo que no ha sido sencillo ya que el 63 % admite haber sufrido una reducción de sus ingresos frente al 24 % que los han mantenido y un 12 % que los incrementó. El informe muestra tres respuestas principales: la responsabilidad social, la transformación del negocio y la cautela.