Iberdrola estudia «con muchísimo detalle» una segregación (spin-off) de su negocio de eólica marina, según anunció ayer su presidente, Ignacio Sánchez-Galán, durante la presentación de los resultados del primer semestre de la compañía. «No se ha tomado ninguna decisión pero se está analizando con muchísimo detalle, (...) vemos que tenemos algunos picos y valles y veremos cómo se puede materializar», añadió.

La eólica marina es una de las tecnologías a las que mayor impulso le está dando la firma española, una de las líderes en eólica terrestre con 18.810 megavatios en todo el mundo. En el primer semestre del año crecieron en un 37 % respecto al mismo periodo de 2020, hasta alcanzar una cifra récord de 4.909 millones de euros.

Y esa será la tendencia de la compañía para los próximos meses, a pesar de que los números del primer semestre no han sido los mejores: Iberdrola ha alcanzado un beneficio neto de 1.531 millones de euros, lo que supone un 18,4% menos que entre enero y junio de 2020. De sus 5.444 millones de beneficio bruto de explotación, un 85 % procedió de redes y renovables. Además, aumentó un 8 % su flujo de caja operativo hasta los 4.246 millones.