El Banco Central Europeo sigue con su política acomodaticia para apoyar la recuperación de la economía por la pandemia. Tras la reunión de ayer, el consejo de gobierno mantiene los tipos de interés en sus niveles mínimos históricos en los que llevan instalados desde marzo del 2016, aunque ha cambiado las indicaciones de la orientación futura de su política monetaria para adaptarla a su nueva estrategia, lo que se traduce en tipos bajos de manera más prolongada. El BCE subirá los tipos cuando observe que «la inflación se sitúe en el 2% mucho antes del final de su horizonte de proyección y de manera duradera en el resto del horizonte y considere que el progreso realizado en la inflación subyacente está avanzado para ser compatible con una estabilización de la inflación en el 2% a medio plazo».

Hasta ahora el BCE decía que esperaba que los tipos de interés continuasen «en los niveles actuales, o en niveles inferiores, hasta que observe una convergencia sólida de las perspectivas de inflación hacia un nivel suficientemente próximo, aunque inferior, al 2%». Sin embargo, tras revisar su objetivo de inflación y situarlo en el 2% a medio plazo, en lugar del tradicional nivel «inferior, aunque próximo» al 2%, el banco central cambia la guía sobre dónde se situarán los tipos en el futuro.