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Tribuna

Medir la competitividad

En los últimos meses, hemos presenciado una serie de acontecimientos que han puesto el foco en la industria marítima y portuaria a nivel global. Desde los efectos de la covid-19 sobre la oferta de servicios marítimos o el fuerte crecimiento experimentando por el precio del transporte marítimo hasta el colapso provocado por el buque Ever Given en el Canal de Suez.

Todo esto no ha hecho más que aumentar la preocupación de las empresas importadoras y exportadoras por aquellos factores que pueden influir sobre la competitividad de sus productos y la fiabilidad de sus cadenas de suministro y aprovisionamiento. Por ello, disponer de información y herramientas que permitan hacer un seguimiento de la evolución de factores importantes para las empresas resulta indispensable con el fin de reducir su incertidumbre y entender este entorno tan dinámico.

En este sentido, los puertos, como nodos fundamentales en la facilitación de los intercambios comerciales, pueden jugar un papel clave en la generación y difusión de tales herramientas. Si bien es cierto que en este sector todavía existen reticencias a la hora de compartir información estratégica, la iniciativa de Valenciaport y la Fundación Valenciaport ha sido pionera en el sector marítimo en romper esta barrera y poner a disposición de las empresas índices sobre aspectos tan relevantes como los costes de los fletes, la conectividad marítima y la eficiencia portuaria. En concreto, el Valencia Containerised Freight Index (VCFI) estudia la evolución de los costes de transporte marítimo, el Índice de Conectividad Portuaria (ICP) mide las conexiones de todos los puertos españoles y la medición de los Tiempos de Escala del buque son un claro ejercicio de transparencia hacia las empresas pertenecientes a su clúster.

Estos índices no sólo permiten evaluar las fortalezas y debilidades de cada puerto con el objetivo de diseñar las medidas más efectivas que ayuden a mejorar su competitividad, sino que también crean valor para los usuarios y clientes del puerto.

Como es habitual, las funciones de los puertos han ido evolucionando de tal forma que, de ser considerados meras infraestructuras facilitadoras del comercio internacional, han pasado a ser un eslabón esencial plenamente integrado en las cadenas globales de suministro. Por tanto, dentro de este proceso natural de adaptación y cambio para detectar los retos y oportunidades que se les presentan, el cometido de los puertos debe seguir avanzando. Tal vez, la siguiente etapa debería dirigirse hacia consolidar la apuesta por la transparencia iniciada por Valenciaport y hacerla extensible al resto de puertos, convirtiéndose también en centros generadores de conocimiento aplicado y accesible para toda la comunidad portuaria.

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