«El clúster cerámico está amenazado por la normativa de comercio de derechos de emisión y el precio del CO2, a nivel europeo; y a nivel nacional está amenazado por la situación de la cogeneración y el FNSSE», denunció el presidente de la patronal azulejera Ascer, Vicente Nomdedeu, a la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera. «Estas amenazas pueden determinar la supervivencia de muchas empresas», matizó Nomdedeu.

El presidente de Ascer realizó estas declaraciones en una reunión que tuvo lugar en Madrid con la ministra Ribera y en la que también participó una representación de la patronal Anffecc encabezada por su presidente, Joaquín Font de Mora. En el encuentro también se contó con la presencia de Salvador Navarro, presidente de CEV y vicepresidente de la CEOE; y del Conseller de Economia Sostenible y Sectores Productivos, Rafael Climent.

Desde Ascer y Anffecc se ha trasladado a la ministra la preocupación existente en la industria cerámica tanto por la deriva alcista del precio del CO₂, que podría alcanzar los 50 millones de euros anuales para el sector, como por la no existencia de alternativas viables para acometer la descarbonización en la industria cerámica en los plazos fijados por la UE.

Según le ha trasladado Vicente Nomdedeu, presidente de Ascer, a la ministra Ribera: «si las autoridades se empeñan en llevar adelante su política de descarbonización sin tener en cuenta la realidad empresarial, tendrán que decidir si sacrifican a un buen número de empresas –y por tanto, empleos-, o si acompañan a las empresas en ese proceso mediante una transición más justa que garantice la supervivencia de la industria y el mantenimiento del empleo».

Joaquín Font de Mora, presidente de Anffecc, añadió que el clúster castellonense es clave para el desarrollo de la industria cerámica a nivel mundial, y que las empresas de fritas y esmaltes son lideres mundiales y pioneras en I+D+i e internacionalización. En este sentido, «es necesaria una política industrial y medioambiental sólida y unificada, que permita una descarbonización acompasada a la realidad tecnológica, con el fin de evitar la deslocalización de la industria, que únicamente empobrecería la economía nacional y europea y no contribuiría en nada a la lucha contra el cambio climático, puesto que las exigencias medioambientales en otras zonas geográficas son muy inferiores a las europeas».

Desde el clúster se le ha trasladado la invitación a participar junto a nuestros colegas italianos de Confindustria Ceramica, y los gobiernos regionales de la Comunitat Valenciana y Reggio Emilia en una reunión que se está promoviendo en Bruselas en próximas fechas.

El sector cerámico es un sector gas intensivo y muy influenciado por otros factores como el riesgo de fuga de carbono y la tasa de exportación, por lo que instrumentos como el FNSSE que suponen un alto impacto en la competitividad del clúster de la provincia de Castellón. En la reunión se le ha trasladado a la ministra que las compensaciones anunciadas para determinados sectores industriales expuestos a comercio internacional son incompatibles tal y como están planteadas con la normativa europea ya que pueden ser consideradas ayudas de estado.

En relación con la cogeneración, durante el encuentro se ha insistido en la necesidad de contar con un nuevo marco regulatorio que provea a la cogeneración de certidumbre, así como el desarrollo de subastas que tenga en cuenta las particularidades de las cogeneraciones cerámicas, consideradas de alta eficiencia. Los representantes de la industria han trasladado a la ministra la invitación a visitar el clúster y conocer de primera mano una planta de cogeneración de alta eficiencia.

El conseller de Economía Sostenible, Sectores Productivos, Comercio y Trabajo, Rafa Climent subrayó, tras la reunión con la ministra, que «el apoyo institucional desde la Generalitat Valenciana con el sector es total. Creemos que la industria cerámica es de suma importancia para la economía valenciana, especialmente, en estos momentos de recuperación y resiliencia y el mayor reto al cual se enfrenta la industria cerámica es la descarbonización de los procesos de producción. Por lo tanto, es necesaria la seria implicación del Estado en la reducción de los costes energéticos tanto del gas, de la electricidad como del CO₂ para poder llevar adelante la descarbonización de la industria azulejera y que pueda ser más sólida, estable y competitiva».