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Siete estados extranjeros operan con diez firmas en el sector energético español

Endesa, Cepsa, EDP, Naturgy, Repsol, Nortegas, Iberdrola, Enagas, Aldro y Medgaz están participadas mediante fondos y compañías por gobiernos de países como Italia, China, Argelia, Qatar o Noruega

Siete estados extranjeros operan con diez firmas en el sector energético español

El anuncio por el Gobierno de que podría asumir a través de una empresa pública la gestión de las centrales hidráulicas cuya concesión venza en los próximos años ha suscitado una enorme controversia y críticas desde la oposición, aun cuando el ejecutivo ha garantizado que no habrá nacionalizaciones de explotaciones en vigor y se respetará la seguridad jurídica mientras las concesiones estén en vigor. La medida perseguiría influir en el mercado para limitar las escaladas de precios en las ofertas de las plantas hidráulicas cuando los combustibles fósiles como el gas natural disparan su precio en el mercado internacional por la conjunción de factores extraordinarios.

Jaime Olano, vicesecretario de Participación del PP, calificó de «verdadero disparate» contar con una empresa pública. Pero actualmente en el sector energético nacional ya operan diez empresas o fondos de naturaleza pública propiedad de siete estados extranjeros (Italia, China, Argelia, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Noruega y Singapur) que tienen participaciones accionariales en trece empresas y negocios eléctricos, gasísticos y petroleros españoles, en nueve de los cuales son los mayores accionistas y en seis ellos son además dominantes.

Endesa

El caso más llamativo es el de Endesa, la segunda eléctrica del país, que fue propiedad del Estado español y cuya definitiva privatización por el PP para recaudar fondos y en aplicación del principio de privatización del sector público terminó facilitando su control por el Estado italiano a través de la eléctrica Enel, su dueño actual con el 70,1% de su capital. En su día, el Ejecutivo de la época vetó varias operaciones privadas (como la OPA de Unión Fenosa sobre Hidrocantábrico), pero autorizó el control de esta última por el Estado portugués a través de la compañía pública EDP. Hoy, el principal accionista de EDP es el Estado chino a través de la compañía China Three Gorges (CTG).

Este gigante chino posee el 19,03% de EDP tras haber fracasado en su intento de hacerse con el 100% mediante una OPA que fue neutralizada por otros accionistas en abril de 2019. La portuguesa EDP, sucesora en España de la asturiana Hidrocantábrico, es la tercera eléctrica en el mercado nacional por volumen de generación y la cuarta por número de clientes.

Además de su presencia en España a través de EDP, CTG ha iniciado su propia incursión directa en el país con la compra de plantas solares y de parques eólicos.

En el caso de Italia, además del control de Endesa por la estatal Enel, la petrolera trasalpina Eni (participada en el 30% por el Gobierno) se implantó en España en enero con la compra de la comercializadora eléctrica Aldro Energía. La estatal argelina Sonatrach posee el 51% de Medgaz (el gasoducto hispano-argelino), el 3,85% de Naturgy y el 2,19% de EDP. El fondo soberano catarí Qatar Investment Authority es el mayor accionista de Iberdrola (8,694%) y participa con el 2,27% en EDP. Emiratos Árabes Unidos controla el 61,5% de Cepsa (la segunda petrolera española), a través Mubadala Investment Company, y participa con el 20% en la astur-vasca Nortegas (20%) y en Enagas (3,10%).

En Repsol (mayor petrolera española y ahora también eléctrica) el grupo estatal Termasek Holding, de Singapur, tiene el 4,953%. La primera eléctrica noruega, propiedad del Estado, entró el año pasado en el mercado español con 1.000 megavatios en desarrollo en renovables que pretende ampliar a 3.000 en 2025. Y el fondo estatal de pensiones nórdico Norges Bank participa con el 5,25% en Iberdrola, el 3,85% en Naturgy y el 3,13% en EDP.

Participaciones españolas

El Estado español tiene, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), el 5% de Enagas, el 20% de Red Eléctrica y de Enresa, domina Enusa y Ensa (estas tres últimas, vinculadas al negocio nuclear) y el 100% de la empresa estatal asturiana Hunosa, con actividad carbonera, una pequeña térmica y proyectos en hidrógeno, geotermia y biomasa. Hunosa se ha ofrecido para ser la empresa pública que gestione las hidráulicas que reviertan al Estado. El Gobierno no descarta devolverlas a manos privadas pero con un pliego de condiciones más exigentes que las actuales condiciones. También está abierta la opción de que las gestionen, como ya ocurre en algún caso, las confederaciones hidrográficas.

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