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La reconversión se ceba con financieras y firmas de crédito al consumo

Este tipo de establecimientos redujeron sus oficinas el año pasado en un 39,5 % y sus plantillas en un 9,6 %, mientras que los bancos, cajas y cooperativas lo hicieron respectivamente en un 6,6 % y en un 1 %, según los datos del supervisor

La reconversión se ceba con financieras y firmas de crédito al consumo

La reconversión se ceba con financieras y firmas de crédito al consumo

El nuevo proceso de reestructuración está provocando un auténtico tsunami de cierre de oficinas y despidos de trabajadores en las entidades bancarias españolas. Sin ir más lejos, el Sabadell anunció la semana pasada un ERE a 1.900 empleados. Sin embargo, al menos al cierre de 2020, el subsector de esta actividad más singularmente golpeado es el de los llamados establecimientos financieros de crédito (EFC), un grupo integrado por 33 entidades relacionadas con el crédito al consumo -una menos al finalizar el primer trimestre de 2021 respecto a 2020- y en el que tienen un papel proponderante las financieras de las firmas automovilísticas, las grandes cadenas de distribución o incluso las compañías telefónicas.

Los datos del Banco de España constatan que las oficinas de estas empresas se han reducido de 152 a 92 en un año, lo que supone una caída del 39,5 %, mientras que, en el caso de las entidades depósito como los bancos, la bajada ha sido del 6,6 %, de 23.851 a 22.299. Algo parecido sucede con el empleo. La disminución en los EFC es del 9,6 %, al pasar de 4.417 a 3.995. La pérdida de puestos de trabajo es de 422. En la banca, que incluye a la cooperativas de crédito y a las cajas de ahorros, la reducción es del 1 %: de 176.838 a 175.185. No llega a 1.700.

La secretaria general de la Federación de Servicios de CC OO-PV, Cristina García, recuerda que será en este 2021 cuando la banca se anote los despidos y cierres de sucursales muchos de ellos anunciados en 2020 y apunta la posibilidad de que en los EFC se haya adelantado el proceso teniendo en cuenta dos factores. Por un lado, que los sindicatos tienen escaso peso en esos establecimientos, lo que facilita los despidos, y, por otro, que esas entidades, centradas en el consumo, padecieron de forma singular los efectos de la pandemia, motivo por el cual seguramente habrían actuado antes.

Estas firmas, como la banca en general, se hallan en un proceso de reconversión sobre todo en lo digital, que explica el cierre de oficinas físicas y la caída de empleos. Sin embargo, como precisa el director adjunto del Instituto Valenciano de Investigaciones Económcas (Ivie), Joaquín Maudos, no tienen el serio problema de las entidades de depósito con los márgenes, dado que los tipos de interés que aplican son elevados.

Claro que la contrapartida a esos mayores ingresos se encuentra en el riesgo y la morosidad. En su opinión, «la caída de la demanda durante la pandemia y el aumento de las tasas de morosidad» podrían explicar que este subsector se haya visto obligado a una reestructuración.

Desde el sector bancario se apunta que algunas entidades que tenían EFC han trasladado esas estructuras a sus filiales de consumo, lo que podría haber propiciado, al menos de forma parcial, la citada reducción, aunque en este caso sería solamente en términos estadísticos.

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