Además de su intervención inicial, la vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, se expuso a toda una batería de preguntas que los asistentes al almuerzo -coloquio organizado por Levante-EMV y la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV), y patrocinado por Global Omnium y Broseta Abogados —en su gran mayoría empresarios— quisieron trasladarle aprovechando su presencia en València. Previsiones de crecimiento para 2022, el precio de la energía, la posible subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el reparto y la gestión de los fondos europeos, la quinta prórroga de los ERTE, la negociación y el alcance de la reforma laboral, el futuro de las pensiones, el perfil de los próximos Presupuestos Generales del Estado...

Pero durante una visita a tierras valencianas, era una apuesta segura que varias de las cuestiones irían orientadas a tratar de arrancar algún tipo de compromiso sobre la reforma del sistema de financiación, más si cabe en un momento en el que el asunto ha saltado al tablero nacional y las distintas regiones toman posiciones y buscan alianzas para defender sus posiciones.

Así, hubo hasta tres preguntas en ese sentido y llegadas de todos los frentes: del empresario y expresidente de la patronal agroalimentaria Fedacova, Federico Félix; del secretario general de UGT-PV, Ismael Sáez y del vicepresidente de la CEV y presidente de la patronal del metal, Femeval, Vicente Lafuente.

Calviño defendió que es un asunto «complejo» y que requiere de mucho diálogo entre todas las autonomías. «Exige escucharnos mucho más, pero se ha avanzado mucho. Hay que buscar el win-win» (expresión anglosajona que hace referencia a que ganen todas las partes). Además, añadió que la «sensibilidad» que existe en la Comunitat Valenciana «la tienen todas las comunidades autónomas» que ella visita. «Todas creen que no están adecuadamente financiadas», defendió antes de añadir que la Comunitat no sufre «ningún tipo de discriminación negativa».

Unas apreciaciones que fueron directamente rebatidas por el presidente de la CEV, Salvador Navarro, en una intervención final que provocó los aplausos del público. «No es una sensación sino una realidad empírica», replicó Navarro en referencia a los múltiples informes que lo acreditan. «Somos una de las comunidades peor financiadas. En los últimos tiempos ha habido soluciones temporales, pero ni unos gobiernos ni otros han dado una solución adecuada. Lo que sentimos es que somos españoles de segunda o de tercera. Somos la única autonomía que con salarios, pensiones y renta per cápita por debajo de la media aporta más de lo que recibe, y eso afecta a los servicios públicos».