El Ministerio de Trabajo ha alcanzado un principio de acuerdo con los sindicatos para subir el salario mínimo interprofesional (SMI) hasta los 965 euros (en 14 pagas); es decir, 15 euros de subida desde el 1 de septiembre, según confirmaron ayer fuentes del diálogo social. Las centrales serían proclives a aceptar la última propuesta de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que ata un incremento por debajo del IPC, a cambio del compromiso de llegar a los 1.000 euros en 2022. Este último requisito es imprescindible para acabar de atar el acuerdo con CC OO y UGT y aquí todavía no hay consenso cerrado.

El acuerdo no está cerrado: lo dice Trabajo, lo dicen los sindicatos y lo dice Moncloa. «En estos momentos no hay un acuerdo cerrado en materia de salario mínimo interprofesional» y este dependerá de cómo acaben concretando las centrales y el Ejecutivo «los compromisos para la subida del 2022»; según declaró el secretario general de CC OO, Unai Sordo.

La patronal, por su parte, no apoya el incremento y se queda por primera vez fuera de un gran acuerdo del diálogo social. La entente no está cerrada definitivamente, según insisten desde Trabajo, pero fuentes conocedoras explican que el acuerdo definitivo es inminente. Fuentes de Moncloa afirman que «se trabaja para cerrarlo, pero no hay nada acordado ahora mismo».

Finalmente las centrales optarían por aceptar el acto de fe que les pedían desde Trabajo para desencallar unas negociaciones que llevaban embarradas desde hace dos semanas. Esos 15 euros rebajan las expectativas iniciales de los representantes de los trabajadores, que pedían inicialmente 25 euros. Subir 15 euros el SMI implica un incremento del 1,57%, sensiblemente por debajo del IPC; que actualmente está por encima del 3%. Es decir, los 1,5 millones de trabajadores que perciben actualmente el SMI perderán este año poder adquisitivo.

Es una subida, en ese sentido, insuficiente y que solo dará cobertura a cuatro de los 12 meses del año, ya que hasta ahora el SMI ha estado congelado. Y si las centrales han decidido mover su posición y abrirse a un acuerdo es por ese compromiso que ha asumido Trabajo con ellos de presionar para que el salario mínimo llegue a los 1.000 euros a partir del 1 de enero del 2022. Cumpliendo, esta cifra sí, sus objetivos y siendo suficiente para ganar poder de compra (a expensas de como siga evolucionando la inflación). Sordo explicó que también piden que se alcance el 60 % del salario medio en 2023.