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El miedo a la falta de chips lleva a Ford a ajustar su producción semanalmente

La dirección vuelve a convocar a la comisión de seguimiento del ERTE para modificar el expediente y alega que la incertidumbre continúa

Planta de fabricación de motores de la factoría de Ford en Almussafes. | GERMÁN CABALLERO

Semana a semana, casi día a día. La crisis de los semiconductores que sigue convulsionando al sector del automóvil y a otras industrias es tan imprevisible que Ford ha optado por decidir sus niveles de producción semanalmente para cubrirse las espaldas y afinar al máximo los chips de los que dispone y las jornadas de trabajo y de paros que tiene pactadas en sus factorías de toda Europa, entre ellas la de Almussafes. Por eso, ayer volvió a convocar a los sindicatos para una nueva reunión de la comisión de seguimiento del ERTE, en la que ajustó algunas jornadas y se convocó una nueva cita para hoy mismo.

Según informaron a este diario fuentes del comité de empresa, en la planta de vehículos se confirmaron las jornadas de ERTE del 27 y 28 de septiembre mientras que quedaron pendientes de negociar las de los días 29 y 30 del mismo mes. Por su parte, en motores se cancelaron los cuatro días en los que se había acordado no producir tanto en montaje (23, 24, 27 y 28 de septiembre) como en mecanizados (25, 26, 27 y 28).

Según la parte social, «la inestabilidad no permite a la empresa hacer previsiones de producción» por lo que «semana a semana hay que revisarlas», añadían las fuentes tras la reunión de ayer por la tarde.

Ford no tiene solo que cuadrar la producción de la planta de Almussafes sino también la del resto de plantas europeas. Por eso, la firma del óvalo va repartiendo «los pocos chips que recibe entre todas las factorías de Europa para unificar los paros», cuentan las fuentes sindicales. Asimismo, se están adoptando otras medidas como fabricar vehículos con menos extras para poder producir un mayor número de unidades.

Preocupación en Almussafes

Así, en la planta valenciana se respira poco optimismo estos días. El ERTE actual, sobre el que la dirección puede ajustar los paros, vence el 30 de septiembre y a partir de ahí habría que acordar un nuevo expediente. Eso es lo que temen los sindicatos, que, aunque no disponen de información de la empresa, consideran «más que evidente y más que probable» que la semana próxima haya contactos para negociar un nuevo ERTE para el último trimestre, que sería el octavo desde la pandemia y el cuarto por la carestía de chips.

«Es un momento muy complicado para los trabajadores», lamentaba ayer José Luis Parra, secretario del comité de empresa de Almussafes (UGT). Por su parte, Intersindical dijo comprender la «incertidumbre» por la que atraviesa Ford pero pidió «más concreción» con la plantilla.

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