El alza de los costes del tráfico marítimo avanza una subida de precios en Navidad
Sectores como el del juguete denuncian que sus gastos se han disparado hasta un 40 % y alertan de que ya no pueden asumir el incremento

Una niña inspecciona una muñeca en una tienda de juguetes de València. | EFE

El precio del transporte marítimo lleva más de un año sumido en una escalada constante. También la energía y muchas materias primas. Estos sobrecostes han dejado sin margen a las empresas importadoras y la inflación se ha disparado a su nivel más alto en más de una década. Una coyuntura que amenaza con agravarse durante la temporada más fuerte de compras de todo el año y que avanza una Navidad de alto coste que pondrá a prueba el ahorro acumulado durante la pandemia.
El precio de enviar un contenedor desde Asia rumbo a Europa se ha encarecido de media un 360 % según el Shanghai Containerized Freight Index (SCFI). Si a esto se le añade la escasez y aumento de precio de materias primas y el reciente de la luz, los costes variables se sitúan entre un 20 % y un 40 % por encima de lo habitual para las compañías más expuestas a estos vaivenes y abocan a repercutirlo en el precio final o a ir a pérdidas.
«Las puntas de demanda inevitablemente se traducen en mayores precios, el incremento va a ser significativo», confirma el profesor titular de Economía Aplicada en la Universitat de València, Vicente Pallardó. El experto, consultado por este diario antes de que el INE publicara este miércoles el dato de la inflación, ya vaticinaba la subida y la vinculaba directamente con el incremento de los fletes y de materiales.
Subir precio o ir a pérdidas
Uno de los sectores en los que más puede sentirse este incremento es en el del juguete. Oliver Giner, responsable del Departamento de Comercio Exterior de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes, confirma que las empresas valencianas ya están al límite. «Existe un aumento en el coste de fabricación por los fletes, las materias primas y la luz. Cada empresa tiene que estudiar hasta qué punto puede repercutirlo en el precio final, porque el juguete es un producto muy sensible a la variación del precio y si sube mucho puede quedar fuera del mercado», advierte.
Sin embargo, Giner lamenta que ya no quedan muchas alternativas ante unos costes desorbitados, ya que asegura que antes de la pandemia pagaban 3.000 dólares por un contenedor grande que ahora supera los 15.000. «Es o subir precios o ir a pérdidas, aunque los consumidores todavía no han constatado ese aumento. Hasta ahora lo están asumiendo el fabricante y el retailer», dice.
Además, algunos productos podrían dejar de recibirse porque los números no cuadran. Es el caso de los más voluminosos y con un menor margen de rentabilidad. «Aquellos artículos más grandes, de los que pueden caber 200 o 300 unidades en un contenedor, se hacen inviables porque el sobrecoste puede rondar los 40 o 50 euros por producto», explica el directivo de la patronal.
El presidente de la Agrupación Española de Empresas Exportadoras, Vicente Llatas, confirma que algunos productos «se han dejado de importar porque cuesta más el contenedor que el contenido».
Pallardó extiende este incremento de precios a otros sectores como el mueble o el calzado, mientras que aquellos productos de electrónica de consumo y con un precio mucho más marcado y conocido no podrán repercutir el sobrecoste ahora y lo más probable es que lo hagan en sus próximos modelos.
Sin embargo, en este segmento surge otra amenaza: la disponibilidad y el tiempo de entrega. Son artículos que se suelen pedir por internet, por lo que no están físicamente ya en Europa como sucede con el sector del juguete. Así, tanto Llatas como el profesor de la UV auguran retrasos en los pedidos. Pallardó es contundente: «Si el producto viene de Asia, lo pediría ya», advierte.
«Más del 90 % de lo que compramos fuera de la UE viene por vía marítima y los cuellos de botella siguen existiendo», añade. Además, entra en juego también la crisis de los semiconductores. Los dispositivos electrónicos incorporan estos microchips que escasean y «va a ser muy difícil conseguirlos», por lo que el stock no será tan amplio como viene siendo habitual.
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