Desoyendo las voces que pedían un cambio en la presidencia de la Reserva Federal para poner más foco en la regulación de la banca y en combatir los efectos económicos del cambio climático, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha optado por la continuidad y ha decidido nominar para un segundo mandato al republicano Jerome Powell. En un gesto hacia los progresistas que le urgían al cambio, Biden nominará también a la doctora en económicas Lael Brainard, desde 2014 gobernadora del banco central estadounidense y la única demócrata, como vicepresidenta de la Reserva Federal. Ambos deberán ser ratificados por el Senado.

El anuncio, que se oficializó ayer en una comparecencia en la Casa Blanca, pone fin a meses de especulación y debate sobre un potencial relevo en la Fed. Llega en un momento trascendental, cuando la recuperación de la economía del golpe de la pandemia avanza pero se ve lastrada por incertidumbres y riesgos, especialmente por una inflación que se ha disparado a los niveles más altos en tres décadas (aunque la Fed mantiene la posición de que sus razones son transitorias) y por cambios que están alterando el mercado laboral.

«Si queremos seguir construyendo sobre los éxitos económicos de este año necesitamos estabilidad e independencia en la Reserva Federal», ha dicho Biden en un comunicado, en el que ha atribuido la senda de recuperación a su agenda económica y la «acción decisiva» que ha tomado la Fed desde que arrancó la pandemia, cuando dejó los tipos de interés prácticamente a cero y puso en marcha un programa de compra de bonos de 120.000 millones de dólares mensuales que solo ha empezado a recortar este mes.