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Ford Almussafes debe pactar en enero un plan de ahorro mayor que Saarlouis para sobrevivir

La planta que haga la mejor oferta entre rebajas salariales y ayudas públicas saldrá victoriosa

Asistentes pasean por la Feria del Automóvil, ayer en Feria València. |

La competencia en la industria del automóvil no solo se da entre marcas sino también a nivel interno. En ocasiones, las factorías de un mismo fabricante tienen que pelear entre sí para recibir las adjudicaciones de nuevos modelos. El sector encara un periodo de reducción de ventas y de puestos de trabajo y algunas firmas como Ford están promoviendo una pugna fratricida entre sus plantas con características similares para ahorrar costes de cara a ese nuevo escenario. Esa lucha es la que precisamente está librando estos días la fábrica de Almussafes, donde la marca del óvalo da trabajo a unas 7.000 personas.

La multinacional de Detroit ha planteado rebajas salariales y recorte de prestaciones en varios de sus centros de producción europeos bajo el pretexto de «no perder competitividad» en este nuevo ciclo. Almussafes ya negocia ese hachazo y lo hace mirando de reojo a sus compañeros de Saarlouis (Alemania). Allí está radicada la fábrica con la que la planta valenciana se juega su futuro: quien logre pactar con la dirección un plan de contención de costes mayor producirá con casi total seguridad los dos o tres turismos eléctricos de tamaño mediano y grande que la empresa norteamericana prevé producir en Europa. La perdedora estará en serio riesgo de desaparecer.

Las posturas entre la compañía y los sindicatos valencianos están muy alejadas después de la primera propuesta de bajada salarial puesta encima de la mesa por la dirección esta semana, pero el calendario es ajustado. Según una investigación del diario alemán Saarbrücker Zeitung, las plantas de Saarlouis y de Almussafes deben presentar su propuesta de recortes y de ayudas públicas a finales de enero de 2022 y la matriz europea deberá dictar sentencia antes del 30 de junio.

Como ya publicó este diario, en la factoría valenciana tienen claro que solo puede quedar una de las dos, ya que no hay carga de trabajo suficiente para repartir esos dos o tres modelos nuevos entre Valencia y Alemania y que ambas sigan siendo rentables. De hecho, en la última mesa negociadora sobre el futuro de la planta la dirección de Ford España expuso a la parte social la noticia del Saarbrücker Zeitung para presionarles de la necesidad de acometer esos recortes para garantizar la continuidad de la planta, dando así de facto veracidad a esos plazos.

La competencia que está promoviendo la multinacional es tan acérrima que tras esa última reunión en la que la dirección concretó la rebaja salarial que propone para Almussafes y que los sindicatos tacharon de inaceptable, la parte social no quiso airear la cifra planteada para no entrar en una subasta inversa con Saarlouis. «Si nosotros decimos que nos rebajamos el sueldo un tanto por ciento, ellos se lo bajarán un 0,5 % más» explicaban fuentes del comité de empresa.

En un contexto en el que desde la compra hasta la entrega de un vehículo nuevo pueden pasar entre seis y doce meses por la escasez de semiconductores, organizar un evento en el que se exponen para la venta prácticamente inmediata más de 3.500 coches es garantía de éxito.

Eso es lo que espera Enrique Tomás, presidente de la Feria del Automóvil que ayer arrancó su 23ª edición en Feria València y en la que participan 42 marcas oficiales y 115 concesionarios y distribuidores oficiales.

El responsable explicó a este diario que la aspiración es retornar al nivel de ventas prepandemia ayudados por la «demanda retenida» que provoca la falta de vehículos. «La gente sabe que hay menos coches y que ahora se han duplicado los tiempos de entrega». Por eso, destacó la fortaleza que supone para su certamen poder ofrecer «llevarse un coche puesto», ya que los trámites son cuestión de días.

En los más de 70.000 metros cuadrados por los que se expande la feria se exhiben vehículos de todos los segmentos, con una importante presencia de los modelos eléctricos, que las marcas aprovechan para presentar en sociedad.

Con todo, Tomás destacó que «todos tienden hacia la electrificación» pero reclamó un mayor impulso a la infraestructura que ello requiere. Además, defiende que a la combustión «aun le queda recorrido» y que muchos modelos actuales «son muy respetuosos» con el medio ambiente.

Acerca de la escasez de chips, el presidente de la feria es optimista y sostiene que entre febrero y abril «se empezará a normalizar el suministro» de estos componentes.

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