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Galicia

BlueFloat y Quantum lanzan un megaparque eólico de 1,2 gigavatios en la costa de Galicia

El proyecto Nordés es el mayor tamaño de los presentados en España * Sus promotores ya desarrollaron un polígono flotante a 70 kilómetros de Vigo * Sener es el aliado tecnológico

Bases para aerogeneradores de un parque eólico flotante, de Equinor.

El 2 de noviembre pasado el boletín oficial del registro mercantil (Borme) hizo pública la constitución, un mes antes, de la sociedad limitada Parque Eólico Marino Nordés. Está instalada en un edificio de oficinas para 'coworking' de Madrid, en la calle María de Molina. Se trata de una mercantil dotada de 3.000 euros de capital social, el mínimo legal, presidida por Carlos Martín Rivals. El consejo de administración es reducido: lo completan Gabriel Alonso Imaz y Miguel Domingo Oslé.

Los tres están más que vinculados con la actividad energética, y con fondos de inversión que promueven nuevas instalaciones de renovables en España. Es de lo poquísimo que se sabe de la empresa que, a día de hoy, tiene sobre la mesa el mayor proyecto de eólica marina flotante de toda la península. Y que se instalará, si prospera, en la costa gallega. Un 'megaparque' de 1,2 gigavatios (GW, 1.200 megavatios) que requeriría de una inversión superior a los 3.000 millones de euros. El polígono 'offshore' entró el buzón del Ministerio para la Transición Ecológica el 30 de noviembre, pero no figura ninguna documentación adscrita al mismo. Tampoco la ubicación concreta.

Martín Rivals es el consejero delegado (CEO) de la energética BlueFloat, y Miguel Domingo es director general de la tecnológica Sener. Ambas firmas son las promotoras del proyecto Parc Tramuntana, en la costa de Cataluña, de 500 MW. Este, en el Empordá (Golfo de Rosas), era el de mayor envergadura de los formulados hasta la fecha en el departamento que dirige Teresa Ribera. La tercera compañía involucrada en el parque gallego Nordés es la norteamericana 547_Energy (Houston, Texas), de la que Gabriel Alonso es CEO y que es propiedad a su vez del fondo de inversión ('private equity') Quantum Energy Partners. Solo para la infraestructura de Parc Tramuntana, que se instalará a 23 kilómetros de la costa y que será más de dos veces más 'pequeño' que el de Galicia, los promotores han estimado la creación de 6.000 puestos de trabajo.

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Número dos

La puesta en marcha del proyecto para el 'megaparque' Nordés es la segunda 'pica' que las compañías energéticas ponen en la costa gallega –de momento solo sobre el papel– después de que Iberdrola hubiese presentado a Transición Energética la documentación para construir los complejos flotantes San Brandán y San Cibrao, a unos 15 kilómetros de la costa de Cervo (Lugo). En este caso, cada uno de los parques consta de una potencia de 490 megavatios. Eso sí, el grupo que preside Ignacio Sánchez Galán ha decidido paralizar su inversión en España a causa del decreto del Gobierno que recorta los ingresos a las eléctricas para frenar el impacto de los precios del mercado mayorista en el recibo de la luz. San Brandán y San Cibrao están, con una inversión asociada de otros más de 3.000 millones de euros, en 'stand by'.

BlueFloat conoce bien el mercado eólico 'offshore' en la costa atlántica. Su equipo fue uno de los responsables de desarrollar y construir el hasta ahora único parque eólico de la península ibérica, muy cerca de las costas gallegas.

Proyecto WindFloat, frente a la costa de Viana. Principle Power

Se trata de Windfloat Atlantic, ya en funcionamiento a 70 kilómetros del puerto de Vigo, frente a la localidad de Viana do Castelo.

En el caso español, el Ministerio para la Transición Ecológica ha identificado cinco zonas en Galicia para la ubicación de parques eólicos flotantes. El borrador de los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (POEM) ha identificado, como zonas con potencial, frente al Val Miñor, a Ortegal y en A Mariña de Lugo, a un mínimo de 20 kilómetros mar adentro. Los requisitos técnicos para que un recurso eólico se haya considerado como apto para “ser explotado” son los siguientes: límite de profundidad de hasta 1.000 metros, vientos que soplan una media anual de 7,5 metros por segundo y proximidad a una subestación eléctrica en tierra para volcar la producción.

Turbinas del proyecto WindFloat, frente a la costa de Viana.

La actividad “offshore”, redentora para el naval

Hace más de dos décadas que la industria europea de construcción naval perdió el dominio en el mercado de los grandes portacontenedores, que alimentan año a año las abultadas carteras de pedidos de astilleros de China, Corea del Sur o Japón. Los cruceros fueron, después, los encargados de reemplazar aquel segmento perdido de actividad. Pero ya el naval chino ha logrado completar su primer crucero desde cero, para la norteamericana Carnival Cruise –y en una empresa de capital estatal, Shanghai Waigaoqiao Shipbuilding Co.–, de modo que el sector en Europa atisba la probable necesidad de ahondar en otras vías de negocio. El offshore es el que tiene todas las papeletas.

La fabricación de 'jackets' (son los soportes para la eólica offshore, en los que se instalan los aerogeneradores) ha evitado el dique seco de Navantia Fene durante meses, en espera de las fragatas F-110. El futuro de Hijos de J. Barreras, el mayor astillero privado de España, podría pasar por una especialización en barcos de apoyo a plataformas de Eólica marina. Uno de sus postores, Gondán, lidera en España el mercado de construcción de este tipo de buques ('Commissioning Service Operation Vessel', CSOV), con cuatro pedidos para Edda Wind.

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