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La paradoja del mercado eléctrico

España paga la luz a precio de gas pese a que casi un 50% de la generación es renovable

El agua marca el precio el 75% de las horas en España, pero lo hace a un precio similar al de las centrales de ciclo combinado encarecidas por el precio internacional del gas natural

España paga la luz a precio de gas pese a que casi un 50% de la generación es renovable.

El agua fue la tecnología que más horas fijó el precio de la electricidad en 2021. Año, en el que además, la eólica fue la primera fuente de generación, por segunda vez en la historia desde 2013, y las renovables representaron casi el 47% del total. Pero la energía hidráulica, contagiada por los ciclos combinados que queman gas natural han llevado a 2021 a ser recordado como el año con el precio más caro de la historia (111,93 euros por megavatio-hora). 

Esa es una de las paradojas del mercado eléctrico español que, igual que el europeo, se rige por un sistema marginalista de fijación de precios. Cada día se realizan subastas horarias para la jornada siguiente con la previsión de demanda de Red Eléctrica (REE). La última tecnología que encaja oferta y demanda es la que marca el precio que cobran el resto.

Según REE, los baratos molinos de viento lideraron la producción (23,3% del total) en 2021, por delante de la energía nuclear (21% del total) y con un incremento estimado del 10,5% sobre el año anterior. Mientras, según los datos hasta finales del mes de octubre del Operador del Mercado Ibérico de Electricidad (OMIE), la hidráulica y el bombeo han entrado las últimas en la casación y, por tanto, marcado el precio el 75,4% de las horas (la suma del total de horas que han marcado precio todas las tecnologías es de 117,7% porque en una o más horas puede marcar precio más de una tecnología).

El precio que toma como referencia la hidráulica es el de los ciclos combinados. A diferencia de otras tecnologías renovables, como eólica o fotovoltaica, y de la energía nuclear (las tecnologías más baratas del ‘mix’ de generación), la hidráulica puede gestionar su producción y adaptarse al mercado según la fuente de generación más cara. Tras la salida del carbón, esto supone ofertarse a un precio muy similar a los ciclos combinados que queman gas natural. Es lo que se denomina como coste de oportunidad: qué ocurre si no entra el agua en la casación.

Esto no sucede cuando llueve mucho, entonces los embalses se llenan y las centrales se ven obligadas a desembalsar (no pueden almacenar más agua), entonces el precio desciende a casi cero euros. Un ejemplo es 2016, uno de los años más baratos de la historia (39,67 euros) que fue también un periodo muy lluvioso.

Un gas muy caro

Este año el precio de los ciclos combinados ha sido especialmente alto debido a factores exógenos al mercado: la escasez de suministro de Rusia y la alta demanda de Asia ha disparado el precio del gas natural en los mercados internacionales. Ha pasado de 15 euros hace un año a 180 hace una semana. El alto precio de esta materia prima coincide con un precio de los derechos de emisión de CO2, que penalizan a las centrales más contaminantes, en máximos (75-80 euros).

Ambas variables afectan a los ciclos combinados (estas centrales queman gas natural y emiten CO2), y estos, a su vez, contagian a la energía hidráulica. De mantenerse el gas en estos niveles es difícil que los precios de la electricidad bajen, a no ser que haya mucho viento y sol y se reduzca la demanda, de forma que las renovables consigan cubrir las necesidades horarias junto con las nucleares. Esto ocurrió el lunes 27 de diciembre, cuando la baja demanda por las fiestas navideñas y la energía eólica, que marcó el precio durante varias horas, desplomó el precio de madrugada hasta los 2,67 euros.

Interconexiones

Pero no toda el agua que marca precio en España procede de centrales nacionales, sino que una parte importante, alrededor de la mitad, llega a través de la interconexión con Portugal. Ambos países comparten mercado en el 90% de las horas (lo que se conoce como mercado ibérico). El objetivo europeo es que eso se produjese en todos los países para que hubiera una convergencia en los precios y un país pudiera ‘suministrar’ al otro en casos particulares de aumento de los precios. 

Pero en el caso de la interconexión con Francia, la capacidad del tubo que conecta ambos países es muy inferior por lo que la separación entre mercados llega al 70%. 

Cambios en el mercado

El Gobierno ha pedido a la Comisión Europea, encargada del diseño del mercado eléctrico, cambiar el mecanismo de fijación de precios que perjudica al ‘mix’ de generación español para evitar este contagio en los precios. Según ha defendido la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, en alguna ocasión el sistema marginalista solo es útil si todas las energías se mueven en costes similares, pero no cuando se produce una brecha muy grande entre formas de producción muy baratas y un pequeño número de formas de producir electricidad con precios muy altos.

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