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Las hipotecas a tipo fijo casi igualan el coste de las de interés variable

Los nuevos contratos con una duración superior a los diez años tienen un coste añadido del 1,46 %, frente al 1,41 % de los de menos de un año

Viviendas en construcción en el PAI de Turianova, en València. | JM LÓPEZ

Las nuevas hipotecas formalizadas en España están dominadas por los contratos a tipo fijo, cuyo coste adicional se encuentra de inicio casi al mismo nivel que el de los tipos variables. El último boletín estadístico de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), en la que están representadas las principales entidades financieras, pone de manifiesto que el tipo de interés de los nuevos contratos de préstamos a la vivienda eran del 1,46 % en el promedio enero octubre de 2021 en las hipotecas de más de diez años, mientras que en los créditos a interés variable bajaba al 1,41 % y subía al 1,59 % en el caso de aquellos que están entre los 5 y los 10 años. Al cierre de 2020, los porcentajes en cada caso eran del 1,76 %, del 1,59 % y del 1,89 %.

En 2013, cuando los préstamos hipotecarios a plazo fijo solo representaban el 1,1 % del total de la cartera crediticia para la compra de vivienda, esta modalidad tenía un coste añadido del 5,31 %, casi el doble del 2,86 % de los variables. Desde aquel entonces, las hipotecas a tipo fijo a más de diez años han ido ganando terreno conforme bajaba el precio del dinero, hasta el punto de que en octubre de 2021 representaban el 59 % del total, mientras que los variables han cedido terreno y ahora solo equivalen al 22,9 %, es decir prácticamente uno de cada cinco.

Las entidades financieras llevan tiempo promoviendo la contratación de hipotecas a tipo fijo, en principio más caras que las variables, dado el nivel negativo en que se encuentra desde hace años el euríbor, la principal referencia para este tipo de contratos. En principio, se trataba de que los clientes pagarán un poco más que con un crédito a tipo variable pero con la certeza de que esa cuota sería inamovible durante la vida del préstamo. Para el banco implicaba garantizarse ingresos recurrentes.

Todo ello cuando la expectativa era de que los tipos de interés seguirían una temporada larga por los suelos, especialmente después de que la irrupción de la covid sumiera en la depresión a la economía mundial y los bancos centrales se lanzaran a políticas expansivas para propiciar la recuperación económica.

Inflación

No obstante, las circunstancias han cambiado en el tramo final del año como consecuencia de la irrupción de la inflación, que se encuentra desbocada en todos los países. En el caso de España cerró el año pasado en el 6,5 %, el nivel más alto en tres décadas. Estados Unidos ha iniciado 2022 con unos niveles desconocidos desde 1982.

La cuestión es que el Banco de Inglaterra ya ha subido un cuartillo los tipos y la Reserva Federal estadounidense ha anunciado que hará lo propio, seguramente más de una vez, a lo largo de este 2022. Queda por ver si el Banco Central Europeo resistirá las presiones. Si se precipita puede frustrar la recuperación, pero si aguanta demasiado la inflación podría provocar una pérdida de poder adquisitivo y una mayor desigualdad.

Queda por ver, en el caso de que optara por las alzas, cuál sería su magnitud y frecuencia, pero la subida de tipos va a favor de los bancos porque mejora sus márgenes y sus ingresos y en perjuicio de los clientes que no tengan un tipo fijo, porque les encarece su cuota hipotecaria.

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