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Entrevista

"Hay que dejar de contar el número de turistas; lo que hay que contar es la huella económica que dejan"

El empresario Abel Matutes Prats se queja de que el Gobierno español les «pregunta poco» y les tiene «poco en cuenta»

Abel Matutes Prats

Acaba de llegar de comer con el presidente de República Dominicana, Luis Rodolfo Abinader. En realidad sólo ha podido comer el primer plato: «Es un buen amigo y muy buen presidente, pero para estas cosas de la puntualidad, los caribeños son diferentes». Por la mañana [del jueves], en rueda de prensa, Matutes alaba la actitud de Abidaner ante los empresarios, sobre todo por las facilidades que da.

¿Eso ocurre también en España?

No, desgraciadamente. En España hay menos colaboración público-privada con el Gobierno español. Se nos pregunta poco y se nos tiene poco en cuenta.

Con el balear parece todo lo contrario. Y son del mismo signo político.

Con el Govern hay diálogo, hay sintonía. Hay cosas en las que quizás no coincidamos, pero se han arrimado, han apoyado al turismo. Tienen buena predisposición para intentar salvar el sector y la economía. El Govern lo está haciendo bien, igual que otros gobiernos autonómicos de diferentes colores políticos. Pero el nacional nos tiene abandonados.

¿Cuándo empiezan la temporada en Eivissa?

Dependerá de que se normalice todo. He sido tan mal Nostradamus este último año y medio que ya no me atrevo a decir que esto que estamos viviendo es el final... pero espero que lo sea. No creo que se acabe el coronavirus, pero sí que será el fin de considerarlo una pandemia. Si es así, será una buena temporada y empezará pronto. Nosotros trabajamos con el escenario de abrir antes de Semana Santa bastantes hoteles. E incluso de intentar adelantar un poquito la temporada alta, las de los openings, a principio de mayo. Confío en que la isla tenga una muy buena temporada.

¿Toda la planta o sólo parte?

En Semana Santa, parte. En mayo, toda. En 2021 abrimos toda la planta. Y seguro, sí o sí, haremos lo mismo en 2022. Incluso antes que un año normal.

¿Cuántos trabajadores mantuvieron en ERTE en 2021? ¿Rescatan a todos en 2022 o sólo a parte?

Desgraciadamente tuvimos a algunos en ERTE, de la parte de la central, no en hoteles. Y los que eran de hotel se debía a que estaba en obras, como el que va a ser el TRS Ibiza (un 5 estrellas de lujo). En 2022 no sólo no vamos a tener trabajadores en ERTE, sino que además vamos a tener muchos más empleados que los que hemos tenido nunca en la isla. Entraremos en temporada con un cinco estrellas nuevo que necesita más plantilla hotelera.

¿Han tenido problemas de reclutamiento de personal?

Sí. Ya nos pasó en 2021. Espero que este año no se repita. Se debe a la sencilla razón de que el año pasado abrimos más tarde que Andalucía. Cuando llamábamos a la gente para que se incorporara, ya estaban en otros hoteles más cercanos a sus casas, aunque los salarios fueran peores. Como este año abriremos pronto, estoy convencido de que recuperaremos parte de la mano de obra que nos faltó el pasado verano. Fue uno de los principales problemas que tuvimos.

¿Cuándo cree que se volverá a las cifras de 2019?

Si todo va bien, para 2022.

Es el más optimista de los hoteleros y políticos con los que he hablado en Fitur.

En nuestro caso, incluso serán mejores que en 2019. El Bless se lanzó en 2019 entrada la temporada. En 2022 estará absolutamente en funcionamiento. Un cinco estrellas como el TRS va a lanzarse relativamente pronto. Y si la pandemia nos lo permite, toda la parte de ocio tendrá un muy buen año, por ejemplo Ushuaïa, porque la gente está con ganas de desahogarse tras dos años terroríficos. Como cadena, ya trabajamos con mejores cifras que en 2019, de ingresos y beneficios. Y lo mismo en lo que respecta a Eivissa.

¿Hay espacio en la isla, y clientes, para tantos hoteles de lujo? Este verano abrirán dos más en el paseo de Vara de Rey y ustedes el de Cala Gració.

Sí.

Ya lo dijo cuando abrió Ushuaïa y nadie le creyó. Al final se demostró que sí. ¿Pero todavía cabe más lujo?

Sigue habiendo espacio. El lujo tiende a realimentarse. En Madrid, el Bless aspiraba a ser el mejor hotel de la capital, intentando luchar con el Villamagna. Ahora están el Four Seasons y el Mandarin, y el Villamagna ha hecho una remodelación que seguramente juega en otra liga. Para mí podría ser una mala noticia, pero para nada lo es. Madrid, gracias a esas aperturas, se ha convertido en una ciudad de turismo de lujo. En Eivissa, cuando yo iba solo, me preocupaba un poco si conseguiría cambiar la mentalidad. Aposté por un turismo de lujo porque, en ese momento, en Eivissa sólo lo había de carácter náutico y de villas, pero no de hoteles. Que vayan abriendo más hoteles así refuerza la marca Eivissa y el apetito del lujo por venir a la isla.

¿Qué le falta al turismo de lujo en la isla?

Tenemos una queja principal en verano, que es la falta de turismo de compras. En eso, Madrid está fortísimo. Estamos intentando suplirlo con la construcción de una galería de tiendas con primeras marcas en un terreno que pertenece al Hard Rock. Eso dará salida a parte de esa demanda. Y en invierno, nos falta alargar la temporada. Se arreglaría, creo, con (y esto a veces no suena bien decirlo, pero digo lo que pienso, aunque a veces no sea bueno eso) una oferta complementaria para que el MICE, el turismo de congresos, viaje a la isla en esa época del año. Y esa oferta no es otra que los campos de golf. Hay un tabú al respecto que es muy fácil de desmontar. Se ha demonizado. Y que conste que no tengo ningún campo de golf en cartera. La isla ya tiene un turismo gastronómico espectacular, se ha puesto las pilas en ese ámbito y ya es un activo fundamental en verano. Si pudiéramos mantener parte de ese turismo en invierno, también seguiría parte de ese turismo gastronómico en esa estación.

También se demonizó en su momento el proyecto de urbanización de ses Variades, que sigue siendo un gigantesco cagadero de perros.

Se politizó, cuando lo que se iba a hacer allí habría permitido reposicionar Sant Antoni. Creo que aún se debe hacer. Se hicieron las cesiones que tocaban y el terreno carece de valor ambiental. Quizás si dejamos que los perros sigan defecando allí, alguna vez crecerá algún árbol, pero de momento no hay ninguno. Confío en que se desarrolle por el bien del pueblo. Hubo un momento en el que todo lo que intentábamos hacer (el Grupo Matutes) se politizaba. Yo creo que ya estamos en otra fase. Hay que hablar tranquilamente con las autoridades y ver si lo que se puede desarrollar allí interesa a la isla y al pueblo.

¿Qué cambios cree que ha generado la crisis sanitaria en la industria turística?

Muchos. No salimos más fuertes de esta crisis. Eso es una gilipollez. Ni en nuestro caso ni creo que en ninguno. Salimos sabiendo más. Se han acelerado mucho las tendencias. Hemos tenido que vivir prácticamente sin turoperación y hemos sabido sobrevivir a eso incrementando el contacto con los clientes directos. En estos dos años hemos hecho de la necesidad virtud. En parte, el 2022 espero que sea mejor que el 2019 por todas esas cosas que han pasado y que nos han hecho mejores y que, además, han permitido que un proceso que, por una pura cuestión de prudencia, queríamos hacer en varios años, se completara en año y medio. Y el 2022 no será mejor por número de llegadas de turistas: tenemos que empezar a dejar de contar el número de turistas que vienen; lo que tenemos que contar es lo que se dejan en el destino, la huella económica que dejan a su paso.

Han aumentado las ventas directas al 24% en 2021. Supongo que se proponen aumentar ese porcentaje para no depender de las agencias online (OTA).

Si hace dos años me preguntas si seríamos capaces de vender el 24% de forma directa, te habría dicho que en 2021 sería una quimera, que quizás dentro de cuatro años. Hace unos años teníamos el anhelo de llegar al 30% de venta directa, como tope, en 2030. Ese porcentaje ha quedado corto tras la pandemia. La marca se conoce y vende muy bien, y se produce un efecto multiplicador con Palladium Rewards, el programa de fidelización de la compañía cuyos clientes afiliados han generado el 67% del volumen de venta por canal directo, la mayoría de las ventas de 2021. Y sólo llevamos un año con la fidelización. De ahí que pensamos que estaremos muy por encima de lo que anhelábamos para 2030.

¿A qué cree que se debe el auge del turismo nacional en 2021?

El nacional es un buen turismo, paga bien, es mejor que otros porque le gusta visitar la zona, no se que da metido en el hotel. No llegaron más porque hubiera un hueco (de otros mercados) y se colara. Lo que pasó es que mucha gente tenía miedo de coger el avión, de ahí que el transporte marítimo tuviera un buen año. Y, además y más importante, el turismo nacional no podía ir a muchos otros destinos lejanos de América y en Europa había muchos países con restricciones. Incluso a aquellos que no tenían especial miedo en ir en avión, les hacía poca gracia tirarse tres horas volando, preferían sólo una. De ahí que el mercado nacional mirara mucho hacia dentro. En Andalucía, nunca he visto Marbella y Cádiz como este verano. Si Eivissa salvó la temporada en 2021, para esos dos destinos fue una temporada histórica. Parte de ese turismo seguramente lo perdamos en 2022 porque, probablemente, ya no tendrá tanta dificultad para ir a lugares más lejanos. Ojalá perdamos los menos posibles.

¿Está de acuerdo con la nueva ley turística?

Hasta ahora, con el Govern balear siempre ha habido una buena comunicación, ha sido muy fluida. Estoy seguro de que sabrán encajar que se incremente la productividad del sector con mejorar la calidad de vida de los trabajadores, pues si no será pan para hoy, hambre para mañana. Hay cosas en esa ley que ya estábamos haciendo nosotros, mucho antes de que saliera, esas cuatro pinceladas que se han dicho de ella. Por ejemplo, los cinco estrellas que estamos creando últimamente ya llevan elevadores de camas. Tenemos un certificado de Top Employer que no tiene prácticamente nadie. Para nosotros, nuestros colaboradores, nuestros empleados, son la primera imagen que tienen nuestros clientes y, por tanto, si queremos que estén cómodos tienen que percibir que el trabajador está cómodo con nosotros. Es fundamental. Eso casa mucho con lo que se ha presentado por parte del Govern. Sus principios son los que ya tenemos en la compañía. Tenemos un proyecto enorme para intentar electrificar todos los techos que tenemos en Platja d’en Bossa, para así autogenerar todo lo que podamos. Luchamos por la autogeneración donde podemos. Por ejemplo, la planta fotovoltaica más grande de Jamaica es nuestra. En Méjico y en República Dominicana tenemos otras gigantescas.

¿En qué no está de acuerdo con esa ley?

Hay cosas que me preocupan un pelín más. La ley a veces suena un poco intervencionista. Soy de los que pienso que es mejor generar leyes que creen incentivos para que su aplicación resulte eficiente económicamente a los empresarios. Como siempre ha habido una comunicación fluida con el Govern balear, estoy seguro de que antes de que aprueben esta ley hablarán con todos los implicados, sindicatos y hoteleros, para que no sólo no reste competitividad al mercado hotelero balear, sino que la incremente.

¿Qué papel deben jugar las discotecas en la oferta turística de Eivissa? ¿Son necesarias o, como critican algunos, sobran?

Más que necesarias, son fundamentales. Cualquier destino turístico pretende ser líder en algo y ser diferente en algo. Eivissa es líder y diferente en la oferta de ocio musical, tanto diurna como nocturna. Desgraciadamente, en España somos un poco cainitas. Cuando sales de la isla y del país, todos, absolutamente todos, te hablan con envidia de la oferta y posicionamiento de Eivissa como destino. Medio mundo intenta imitarnos, sin conseguirlo. Es absolutamente absurdo ni plantearse que no es fundamental la oferta de ocio para el futuro de Eivissa. Claro que hay cosas que seguramente se tienen que controlar. No puede dejarse todo al libre albedrío, entre otras cosas porque puede afectar a la calidad de la oferta. Pero quien sabe algo de turismo descarta inmediatamente que el ocio nocturno no sea algo fundamental para la isla.

Su grupo tuvo que «reiniciar el sistema», según su CEO, al empezar la crisis sanitaria. ¿Cuál ha sido el peor momento que ha vivido en esta crisis?

De la noche a la mañana tuvimos que cerrar todo. Fue un momento que nos pilló con mucha energía y logramos cerrar muy rápido. Y lo hicimos bien y hasta animados por cómo lo habíamos hecho. Pero los peores momentos fueron cuando me di cuenta de que esto no era una cuestión de un mes. Tonto de mí, hasta me llegué a plantear que podríamos salvar la temporada de 2020, al menos de una manera más que digna. Debió ser por la poca experiencia en pandemias que tenía [se ríe]. Luego llegaron los días en que constaté que los resultados eran malos, muy malos, que se estaba drenando la caja y que sucedía algo que nunca me había pasado: no dependía de mí ni de mi equipo que las cosas no salieran bien. En la pandemia dependía de leyes y comportamientos externos. Hubo un momento de desasosiego… y en parte sigue existiendo porque aún seguimos al albur de leyes, restricciones, variantes… Pero como grupo hemos aprendido a hacer muchas cosas bien en esta época. En el Caribe hemos tenido el mejor julio, agosto, septiembre, octubre, noviembre y diciembre de la historia. Y eso, con un año muy malo para todo el mundo, es una satisfacción, pues demuestra que hemos sabido reaccionar y afrontar este problema bien. Aunque no estoy del todo satisfecho (sólo lo estaré cuando las normativas y preocupaciones sean como las del 2019), vivimos un momento en el que nos hemos recargado de moral y estamos con muchas ganas de ir a por todas cuando esto se normalice.

«Isabel Díaz Ayuso se jugó el pellejo, cosa que no siempre veo en los políticos de este país»

Mientras habla (la entrevista se desarrolla en una sala del estand de Palladium en Fitur) bebe un café americano (antes confirma que no contiene ni una gota de leche) que endulza con sacarina. De vez en cuando, se parte de risa, como cuando reconoce su afición por Twitter y sus, a veces, desaforados tuits.

En Twitter no tiene pelos en los dedos. Uno de sus últimos tuits: «Empiezo a creer que la izquierda quiere que el obrero se alimente de berzas. No negamos las macrogranjas, igual que no negamos la estupidez humana, solo nos negamos a que se cierren (las granjas me refiero, ojalá acabar con la estupidez humana, pero mirando al congreso soy pesimista)». Otro: «Es insoportable que la economía de Madrid tire tanto». Una ironía sobre un artículo aparecido en El País sobre la necesidad de reservar para cenar en la capital. ¿Usted es ayusista o casadista?

Soy matutista. Conozco a Isabel Díaz Ayuso. Ha sido extraordinariamente valiente. Como persona con negocios en Madrid, se lo agradezco aún más. Una de las cosas que me gustan de Isabel es que ha sabido jugarse el pellejo, cosa que no siempre veo en los políticos de este país. Tomó decisiones que sabía que si le salían mal, su cabeza política estaría servida en bandeja de plata. Pero ha querido ser valiente para intentar salvar la economía de Madrid y muchos puestos de trabajo de la capital. Echo de menos que no haya más políticos como Isabel.

¿Se plantea meterse en política o ya tuvo bastante con su padre?

Descarto la política porque con mis tuits no podría. El día que empiece a borrar tuits me meto en política.

¿Qué le daba más rabia, que ganara Max Verstappen o Lewis Hamilton?

Soy un loco de la Fórmula 1. Sin tener especial afinidad por ninguno de los dos, pues ninguno de los dos me cae especialmente bien, aunque los dos son unos genios, quería que ganase Verstappen.



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