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Energía

La nuclear de Cofrentes debe presentar en 18 meses su plan de desmantelamiento

La planta dejará de operar en 2030 y los trabajos previos para su desmontaje arrancarán en 2027

Torres de refrigeración y reactor de la planta nuclear de Cofrentes.

IIberdrola debe presentar al Consejo de Seguridad Nacional el plan preliminar para el desmantelamiento de la central nuclear de Cofrentes y someterlo a su aprobación en un plazo máximo de 18 meses, según una instrucción de seguridad que acaba de publicar el BOE. La planta dejará de operar el 30 de noviembre de 2030, pero los trabajos previos para su desmontaje arrancarán en cinco años y la operación concluirá 16 años después. Compromís y Unidas Podemos han tratado de adelantar el cierre, pero la medida es imposible por la dependencia energética que tiene la Comunitat Valenciana de la central. Esta situación no se va a superar hasta que se complete el despliegue de los parques renovables en proyecto. La planta produce el 46,5 % de la energía de la Comunitat Valenciana y el 3,5 % de la española.

La central nuclear de Cofrentes entró en operación en marzo de 1985. Los trabajos en sí para preparar el desmantelamiento de la central nuclear comenzarán en 2027, según el plan incial de la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos SA (Enresa) presentado al Gobierno. Las labores de desmontaje se intensificarán tres años después del apagón definitivo de la planta nuclear valenciana en noviembre de 2030 y, en principio, durarán entre 2027 y 2043. En cualquier caso, Iberdrola ya lleva más de un año trabajando en la operación para desmantelar la central nuclear.

Todas las plantas nucleares españolas han emprendido un camino hacia su cierre total en 2035. El Estado constituyó hace treinta años Enresa, que es la encargada del desmantelamiento de las plantas. En torno al 20 % de la generación eléctrica nacional proviene de siete reactores nucleares que permanecen en activo y que están a punto de cumplir su vida útil. Las siete plantas en activo son Almaraz I y II, Vandellós II, Ascó I y II, Trillo y Cofrentes. Vandellós I cerró en 1989 y Enresa está a punto de terminar el desmantelamiento de Zorita (que dejó de operar en 2006). El interrogante que todavía carece de respuesta es cómo se va a pagar todo este proceso. España, según un informe de PwC, no tiene capacidad para ejecutar de forma simultánea varios desmantelamientos porque no hay ni suficiente personal especializado ni recursos.

La instrucción que acaba de publicar el BOE establece las directrices para prever el desmantelamiento de las instalaciones nucleares españolas en fases tempranas y no supone una carga económica adicional para las empresas, que como Iberdrola llevan tiempo trabajando en este tipo de planes en colaboración con Enresa. Esto asegura que la estrategia planteada es coherente con los planes definitivos que diseñará la propia Enresa, encargada del desmantelamiento nuclear, y compatible con el Plan General de Residuos Radiactivos aprobado por el Parlamento.

El uranio gastado almacenado en las piscinas sube hasta el 98 % tras la última recarga

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Por otro lado, el almacén de combustible gastado de las piscinas de la central nuclear de Cofrentes está al 98,41 % de su capacidad tras la última recarga. La planta valenciana guarda en su piscina más de ochocientas toneladas de uranio consumido. Cofrentes es la central nuclear que acumula más residuos radiactivos. La planta tiene almacenados en las piscinas del reactor 4.704 elementos de combustible gastado y en el nuevo Almacén Temporal Individualizado (ATI) acumula 228 en cinco contenedores. El nivel de ocupación de las piscinas cayó al 93 % después del verano tras la inauguración de la ATI, pero ya se ha llenado el nuevo almacén seco. La previsión de Iberdrola es que durante 2023 llegarán otros cinco contenedores, que son necesarios para liberar espacio de las piscinas y poder acometer la próxima recarga de combustible.

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