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El silencio de Saarlouis fuerza a Almussafes a revelar el ajuste pactado con Ford Europa a inicios de semana

La dirección española y el sindicato mayoritario (UGT) buscaban conocer primero la propuesta alemana para evitar contraofertas de última hora pero ya barajan dar detalles a partir del lunes

Trabajadores de Ford Almussafes a la salida de su turno. | PERALES IBORRA

Este jueves se ha cumplido una semana desde que el sindicato mayoritario de Ford Almussafes, UGT, firmara sobre la bocina un preacuerdo con la dirección europea de la compañía sobre el plan de ajuste que ofrece la planta valenciana a cambio de lograr las adjudicaciones de modelos eléctricos por las que batalla con Saarlouis. La factoría germana también presentó ese mismo día su propuesta y desde entonces prácticamente nada se ha sabido de ninguna de las dos. Los equipos negociadores, muy reducidos, ocultan sus cartas para no dar pistas a su competidor y la multinacional también les aprieta para que no aireen detalles. Así, los más de 6.000 empleados de Almussafes y los 5.000 del estado del Sarre no saben qué se ha firmado en su nombre con la empresa y en el caso valenciano el desconocimiento se extiende incluso al resto de sindicatos del comité de empresa (STM-Intersindical, CC OO y CGT). Pero el sonido del silencio puede tener los días contados, al menos en la planta valenciana.

Según ha podido saber este diario, UGT es consciente de que la situación comienza a ser insostenible y asume que a inicios de la próxima semana tendrá que aportar información a la plantilla sobre los ajustes preacordados con Ford aunque Saarlouis siga callada. Fuentes cercanas a todo el proceso insisten en la importancia de 'esconder' la propuesta porque la oferta alemana es "ambigua", una indefinición que el sindicato mayoritario no considera casual. Entienden que es una estrategia para poder modificarla en cuanto sepan algo de lo que plantea Valencia, pero a la vez admiten que el asunto es demasiado delicado como para mantener a los trabajadores en la incertidumbre.

UGT teme que la "ambigua" propuesta de Saarlouis busca dejar margen a modificaciones una vez conozcan la oferta valenciana, pero la presión de la plantilla les obliga a mover ficha

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El secretismo no es solo sindical. La Generalitat, que pactó con UGT toda la línea de apoyos públicos que también incluye la propuesta valenciana, y la propia dirección de Ford España, también apuestan por la vía del silencio. De hecho, UGT solicitó a su regreso de Colonia que la cúpula de Almussafes convocara al comité de empresa para explicar el documento al resto de sindicatos y "sumarlos a un acuerdo que garantizaría 15 años de trabajo". Pero Ford España, que en esta negociación va de la mano con UGT y el Consell, no ha hecho movimiento alguno.

Así las cosas, la única certeza a estas alturas es que Carlos Faubel y José Luis Parra, presidente y portavoz del comité de empresa que viajaron a las oficinas centrales de Ford UE, llevaron una propuesta que buscaba evitar los principales tijeretazos que pedía la empresa (recortar 10 % los sueldos, eliminar una semana de vacaciones y alargar las jornadas de trabajo) a cambio de cinco años de congelación salarial y una batería de medidas de flexibilidad laboral. Por su parte, Saarlouis ha apretado las tuercas a Almussafes extendiendo la propuesta de recortes a los 20.000 empleados que Ford tiene en Alemania.

Sea como sea, ambas ofertas siguen en suelo europeo según ha podido saber este diario y no serán remitidas a las oficinas mundiales de Ford hasta que la dirección europea compruebe su viabilidad. Una vez cumplido este paso, se espera que Detroit dicte sentencia antes de final de junio.

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