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El consumo de cítricos se desploma en la UE mientras crece el de frutas tropicales

La citricultura también sufre los precios bajos por las importaciones masivas

Puesto de ventas de frutas en una tienda, en una imagen de principios de 2020. | JESUS DE ARCOS

Los cítricos continúan perdiendo protagonismo en los principales mercados de la Unión Europa (UE) en comparación con otras frutas a la vista de los resultados de consumo que reflejan las estadísticas de mercado facilitadas por Eurostat y otros organismos oficiales. En medio de una campaña 2021/2022 para olvidar, a la vista del desplome de los precios en origen de gran parte de variedades de naranjas y de la invasión de agrios de países terceros (sobre todo de Sudáfrica, Egipto y Marruecos), llama la atención el tirón del consumo de frutas como los plátanos, que rozaba los 14 kilogramos per cápita en la Unión Europea al finalizar el año 2020, es decir 3 kg más que en 2007; así como de aguacates, piñas y mangos, con algo más de 4 kg. por persona y año. Eso supone el doble que una década antes.

El auge de las frutas tropicales contrasta con el desplome en el consumo de naranjas de 9 a 7 kilogramos ‘per cápita’ y año (es decir, un 20% menos) en países europeos como Alemania, Austria, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. El de mandarinas se mantiene más estable, pues sólo baja 0,30 kilos por personas y continúa en el entorno de los 4 kilogramos. En el mercado doméstico, en España, según el Ministerio de Agricultura, el consumo de mandarinas ha pasado de 23 a 18 y el de mandarinas, de 7 a 6 kilos entre los años 2007 y 2020.

Según el consultor Paco Borrás, exdirector comercial de Anecoop, quien recientemente ha participado en una comisión de las Corts, las razones hay que buscarlas en la “falta de integración de la cadena de valor, la ausencia absoluta de promociones y la pelea interna ente zonas productoras”. También destaca la situación de una interprofesional del sector, Intercitrus, “apagada”. En opinión de este experto, los cítricos han perdido protagonismo en las exportaciones españolas a favor de las hortalizas y el resto de frutas, y el consumo continúa cayendo tanto en España como en otros países de Europa; de ahí la importancia de promocionarlos y volver a hacer marca.

Importaciones masivas

Entre las debilidades del negocio citrícola español en el exterior, Borrás destaca los menores costes laborales de otros países, así como los protocolos de exportación «draconianos» que tiene la citricultura para vender a países como Japón, India, Estados Unidos, México, Australia y China, entre otras naciones. Por otro lado, advierte de que el sector es «víctima de conflictos geopolíticos como los de Rusia, Ucrania y Bielorrusia», mercados en auge en otros tiempos.

Aunque el aforo de cítricos elaborado por el Ministerio de Agricultura para la campaña 2021/2022 estima una producción de 6,7 millones de toneladas, lo que supondrá un descenso del 4,8% con respecto a la temporada anterior y un 2,1% inferior a la media de los últimos cinco años, los precios no han mejorado. Además, las importaciones de mandarinas del hemisferio sur han pasado de 92.622 toneladas en 2018 a 149.766 tn. en 2021, mientras que las de naranjas han crecido desde las 509.678 a 517.825 toneladas en dicho período de tiempo.

El sector se enfrenta a la campaña citrícola más cara de la historia. El último estudio del IVIA ha determinado los costes de producción en 0,23euros/kg en naranjas y 0,28 euros/kg en mandarinas. No obstante, estos gastos se han encarecido este año en torno al 30% debido a la escalada de la energía eléctrica, los combustibles, los fertilizantes y los tratamientos fitosanitarios que los citricultores se han visto obligados a aumentar para tratar de frenar las plagas y enfermedades.

Lo que sí sube es el precio de las mandarinas protegidas, pues resultan ocho veces superior al de las naranjas. Así, las cotizaciones pagadas a los agricultores por la variedad de origen israelí orri superan los 1,1 euros por kilo frente a los 0,14 de las de las naranjas navel lane-late. Según la interprofesional Intercitrus, la «guerra» de precios con los países terceros en variedades clásicas del campo «viene para quedarse».

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