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Guerra en Ucrania

Noruega permite a Rusia pescar bacalao en Svalbard mientras pone trabas para la UE y la flota gallega

El país de Putin mantiene su acceso a 200.000 toneladas al año para 47 buques | Oslo, mientras, sigue sin devolver las 2.500 que “expolió” a la flota gallega

Trabajadores en uno de los arrastreros rusos que operan en la zona.

La guerra iniciada por Rusia en Ucrania deja un reguero de consecuencias económicas. La pesca no es una excepción y la zona de Svalbard es uno de los puntos calientes. El país que dirige Vladímir Putin tiene derecho a pescar en aguas de Noruega 200.000 toneladas de bacalao al año en base al acuerdo bilateral que mantienen entre ambos. Son 47 grandes buques los que ondean la bandera rusa y que siguen trabajando allí sin problema, descargando incluso en los puertos del país nórdico. La mayoría de las capturas que realizan salen del archipiélago bajo gestión de Oslo, una zona que al mismo tiempo supone un mar de trabas para la Unión Europea y su flota pesquera. Desde diciembre de 2020, los barcos gallegos y del resto de la UE sigue sin recuperar las 5.000 toneladas de bacalao que le fueron retiradas de forma unilateral. “Estamos en marzo de 2022 y aún no hay respuesta al problema”, explican desde la asociación de bacaladeros Agarba.

Las islas de Svalbard están situadas en el Mar de Barents y su soberanía pertenece a Noruega desde 1920. Fue en aquel año cuando se firmó el Tratado de Svalbard, por el además de la soberanía se acordaba que las partes firmantes podrían tener acceso a los recursos naturales de la zona, como la pesca.

En la actualidad, el país nórdico se reparte con Rusia (casi al 50%) las posibilidades de pesca de estas aguas, ricas en bacalao y otras especies, mientras que dejan una ínfima porción a la flota comunitaria.

El caso es que, aprovechando la incertidumbre generada por la salida de Reino Unido de la UE a finales de 2020, Oslo decidió, de forma unilateral, recortar la cuota de bacalao de los buques comunitarios un 27,5%, dejando más de 5.000 toneladas en el limbo, siendo la mitad de ellas pertenecientes a los cuatro buques españoles que participan en la pesquería. “Bruselas ha puesto como línea roja que se devuelvan, pero no hay transparencia en las negociaciones”, lamenta el presidente de Agarba, Iván López.

Giro

La asociación, dentro de la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI), es una de las que luchan porque se haga justicia con aquel agravio y entienden que la situación actual en Ucrania ha dado un giro a las relaciones internacionales sobre Svalbard. “Noruega parece obsesionada con asegurar su soberanía sobre Svalbard, pero no hay que olvidar que el mayor cogestor es Rusia”, apunta.

Rusia cuenta con 200.000 toneladas de bacalao para pescar en aguas noruegas por parte de su casi medio centenar de embarcaciones, que en buena medida se han ido renovando en los últimos años. El grueso de las capturas se hace en aguas del archipiélago que está bajo la soberanía de un país que, como recuerda López, es miembro de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y, por lo tanto, no gozaría del favor de Putin. “Se está aumentando la capacidad pesquera rusa, cuando ellos han cortado las exportaciones de pescado”, denuncia López.

¿Qué postura mantendrá ahora Oslo ante Bruselas en materia pesquera con esta situación? Los armadores comunitarios lo desconocen, ya que por el momento la transparencia de las conversaciones entre las partes es nula. Por el momento, lo único que hay seguro sobre la mesa es la demanda de todas las empresas de España, Portugal, Francia, Alemania y Polonia con intereses pesqueros en Svalbard tras el robo del bacalao.

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