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La guerra podría dejar sin alimento al ganado valenciano en un mes

La falta de cereales de Ucrania para producir pienso pone en jaque a al menos 23 millones de animales en la Comunitat Valenciana. El sector reclama autorizar la importación de transgénicos desde EE UU y Canadá

Granja vacuna en Sagunt en una imagen de archivo.

Al menos 23 millones de animales podrían quedarse sin alimento en la Comunitat Valenciana en poco más de un mes como consecuencia de la guerra en Ucrania. La invasión rusa del conocido como “granero de Europa” ha cerrado de golpe uno de los principales mercados donde los proveedores de la ganadería valenciana compraban cereales para elaborar los piensos que son la base de la dieta de estas especies, principalmente porcino y avícola en el caso de las explotaciones autonómicas, y los suministradores temen roturas de stock “en un máximo de cinco o seis semanas”. Tanto desde AVA-Asaja como desde la conselleria de Agricultura confirman este escenario, que tildan de “preocupante”.

Ucrania producía el 37 % del maíz y casi el 60 % de las semillas de girasol que importaba la Comunitat Valenciana antes del estallido del conflicto bélico. Ahora se ha quedado sin esa parte pero también sin la de otros vecinos de Europa del este de los que también se nutría la industria ganadera autonómica. Y es que países como Rumanía (principal exportador hacia la autonomía por delante de Ucrania), Hungría o Eslovaquia han cerrado el grifo para hacer acopio ante la anunciada carestía.

El cierre de las importaciones desde Ucrania se agrava con el acopio que están realizando mercados alternativos de maíz como Rumanía, Hungría y Eslovaquia, que han dejado de vender al exterior

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La situación ha hecho saltar la alarma entre las empresas productoras de pienso que sirven al campo valenciano. Desde la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (Cesfac) aseguran, en declaraciones a este diario, que las existencias actuales solo garantizan el suministro para menos de un mes y medio y denuncian un aumento descontrolado de los precios de estas materias primas. Según datos de la Unió de Llauradors, la tonelada de maíz de ha disparado de 170 euros a 370 euros en unas semanas.

El responsable de Cesfac en la Comunitat Valenciana, Luis Francisco Miguel Gil, es “incluso más pesimista” con el maíz, que según el directivo va a ser el primer cereal en agotarse. “La situación es dramática. Quedarnos sin maíz impediría poder alimentar a los animales que están en las explotaciones y, por tanto, también a las personas”.

Además de la carestía, el precio de la tonelada de maíz se ha disparado en unas semanas desde los 170 euros a más de 370 euros

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Desde la Generalitat confirman el cuello de botella en el suministro de cereales. El secretario autonómico de Agricultura, Roger Llanes, expresa su “tremenda preocupación” por la coyuntura actual, que atribuye no solo a la falta de materia prima sino al incremento de precios. Además, corrobora que “las existencias de maíz y trigo no llegan a más de seis semanas” y advierte que esta falta de cereales no solo pone en jaque el alimento necesario para la producción sino para la propia subsistencia de los animales.

Según los datos facilitados por la conselleria, en la Comunitat Valenciana hay 2.296 explotaciones ganaderas que suman un censo de 22,9 millones de animales. En su inmensa mayoría son gallinas (casi 20 millones), además de 1,5 millones de cerdos y 1,2 millones de pavos. Asimismo, hay nueve piscifactorías.

Y es que los peces también se nutren de piensos derivados de estos cereales, sobre todo harina de trigo y de maíz. Tahiche Lacomba, director general de Avramar, empresa valenciana líder en la producción de pescado, asegura que su sector está sufriendo ya el aumento de los precios y admite que hay “miedo al desabastecimiento”. Además, explica que las alteraciones logísticas agravan el problema, ya que los contenedores que antes tardaban 40 días en llegar ahora necesitan 4 meses.

Transgénicos, bienvenidos

Debido a que elevar la producción europea de cereales no tendría efectos inmediatos, las principales organizaciones agrarias y Cesfac reclaman aumentar las importaciones desde terceros países. Las alternativas son limitadas, con EE UU y Canada como las más accesibles. Sin embargo, estos países producen cereales con componentes transgénicos que no están autorizados por la UE y los afectados reclaman que se permitan "de forma urgente" para frenar la carestía.

El Consell ve con buenos ojos esta flexibilización normativa como "única solución inmediata" y dice estar en "contacto permanente" con el Ministerio de Agricultura y con Bruselas para impulsar este movimiento. Además, aseguran que Ximo Puig llevará esta problemática a la conferencia de presidentes de este fin de semana.

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