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Energía

Ser autosuficiente sin salir de la oficina: así es la fachada revolucionaria de una empresa en Vigo

Con la instalación de 16 paneles en su fachada, la viguesa Soltec logra reducir un 70% su factura energética

Los trabajadores de Soltec ante su nueva fachada autosuficiente.

La crisis energética ha disparado la búsqueda de soluciones para reducir costes en toda la sociedad. Pero hay empresas que lo han llevado hasta el punto de ser autosuficientes sin salir de sus propios muros. Es el caso de Soltec, que en su oficina de la calle Caleira de Vigo luce desde el jueves una nueva piel que ya ha despertado la curiosidad de todos los viandantes gracias a la instalación de varios paneles fotovoltaicos.

La energía más limpia es la que no se consume” apunta Ramón Mantilla, director técnico y socio de la empresa. Es por ello que tras sustituir la iluminación por LEDs, priorizar el transporte público en sus desplazamientos o cambiar el sistema de calefacción han decidido predicar con el ejemplo y demostrar ellos mismos que producir energía solar es barato y funcional.

Esta empresa fue la encargada de colocar la primera instalación solar en Galicia en 2003. Sin embargo, la situación en estas dos décadas ha cambiado por completo y los costes se han desplomado hasta un 90%. Esta intervención apenas ha supuesto un desembolso de 9.600 euros –1.800 aportados por el Inega– y prevén amortizarla en unos seis años.

Las cuentas para ellos son claras: la producción de 7,2 kW de las placas es capaz de satisfacer la demanda de 8.000 kWh anuales de la oficina. “Somos capaces de consumir el 60% de lo que generamos, el excedente lo vendemos directamente a la red” señala. Y es que los picos de producción producidos en los fines de semana y que no pueden ser aprovechados por no estar trabajando también repercuten positivamente en un ahorro económico en la factura mensual que sitúan entorno al 70%.

La colocación de los dieciséis paneles en unos 50 metros cuadrados de fachada no ha sido complicada, convirtiéndola según las fuentes del sector en “la oficina más eficiente del mundo”. Ramón Mantilla recuerda que al carecer de elementos móviles pueden tener una vida útil de hasta 40 años ya que “no suelen dar problemas”.

Y aunque las naves industriales han sido sus clientes más habituales, cada vez son más los particulares que se interesan por ello. “Es una tarea pendiente en la ciudad para cubiertas, tejados, fachadas” apunta, ya que para él “hay más motivos que nunca” ya que se produce un ahorro económico y beneficia al medioambiente.

Su situación a escasos metros de Plaza América, sin embargo, es atípica. Una fachada limpia, orientada al sur y sin zonas de sombra gracias al solar que hay entre Fragoso y Castrelos. El único “pero” que le pone Mantilla es que para poder integrarlas de forma óptima con el edificio tuvieron que renunciar a que fueran colocadas con la inclinación idónea, situada entre los 30 y 35º; con la que habrían generado hasta un 20% extra de energía pero habría resultado más invasiva.

Una de las cuestiones más importantes y que incluso llegó a retrasar su instalación fue la seguridad, ya que temían que fueran vandalizados. Es por ello que propondrán a la comunidad de vecinos colocar una valla de seguridad que impida el paso a esa zona; aunque en cualquier caso ya cuentan con una póliza especializada. Por el momento no se han planteado extenderlo al resto de la comunidad ya que este tipo de propiedades son más complejas de convencer y se centran en los clientes industriales con auditorías energéticas.

Sin embargo, parece claro que en un contexto en el que la dependencia energética de Europa ha disparado los precios de cualquier servicio, cualquier oportunidad como esta tendrá que ser aprovechada porque los números lo avalan.

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