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Precio de la luz

La "autopista eléctrica" duplicará la capacidad exportadora desde Galicia al norte de Portugal

La interconexión logra el permiso medioambiental | Está prevista para 2024 y ahorrará 22 millones al año al sistema energético

Imagen de archivo de un tendido eléctrico.

Para la geografía, España y Portugal forman una península. Si hablamos de energía, los dos países son realmente una isla por el déficit histórico de la conexión con el resto de Europa y un mercado único también desde la integración de los dos sistema eléctricos en el Mibel el 1 de julio de 2007. Les une el territorio, ese escaso margen con los países vecinos para compartir la producción y una cuota contundente de las fuentes renovables, que en España cubrieron el 45,5% de la demanda en 2020 y un 59% en el caso de Portugal. Por esas dos razones –muchas fuentes limpias y poca interconexión internacional– tenían la opción de acogerse al artículo 122 del Tratado de la UE para limitar temporalmente el precio de los combustibles fósiles en el mix eléctrico. La ministra para la Transición Energética, Teresa Ribera, anunció este martes el beneplácito de Bruselas al plan conjunto con el Gobierno luso para bajar la factura de la luz. El tope inicial para el gas será de 40 euros por megavatio hora (MWh) y unos 50 de media en los 12 meses que estará en vigor la iniciativa.

Coincidiendo con el acuerdo con las autoridades comunitarias, la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental anunció otro paso fundamental para seguir fortaleciendo el músculo energético común de España y Portugal, la integración de las tecnologías limpias para acelerar la transición hacia un modelo descarbonizado y el abaratamiento del recibo de los hogares y la industria. La nueva autopista eléctrica entre Galicia y el norte luso cuenta, por fin, con la declaración de impacto favorable. Red Eléctrica de España (REE), el operador del transporte de la electricidad y promotor de la infraestructura, tiene el camino libre para completar el resto de autorizaciones administrativas para el inicio de las obras. Según la Planificación Eléctrica 2021-2026 recién aprobada por el Ejecutivo, la previsión es que el enlace esté listo en 2024.

La inversión asciende a 55 millones de euros. Es la mayor obra energética en territorio gallego de los últimos años. “La nueva interconexión reforzará la fiabilidad y garantía del suministro en ambos lados de la frontera”, según REE. La capacidad de exportación de electricidad desde la comunidad al norte del Portugal se duplicará. A través de la línea actual entre Cartelle y Lindoso, se enviaron al otro lado del Miño unos 3.200 gigavatios/hora (GWh) el pasado año y el sistema luso lanzó a Galicia casi 600 GWh.

Sumando los enlaces que existen también en Castilla y León, Extremadura y Andalucía, la capacidad de intercambio total entre España y Portugal aumentará en alrededor de 1.000 MW hasta llegar a 4.200. Habrá, por tanto, más hueco para la producción de las renovables, unos 239 GWh, según REE, “favoreciendo el crecimiento económico y sostenible del territorio, y contribuyendo al cumplimiento de los objetivos del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y a los compromisos adquiridos con la Unión Europea”.

El proyecto cuesta 55 millones y está declarado de interés por la UE

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Esa es la otra gran ventaja de la interconexión. Absorbe más generación limpia y evita la pérdida de excedentes de las renovables cuando no se necesitan aquí, lo que incide directamente en el precio final de la energía y en el recibo de la luz. El sistema ahorrará 22 millones de euros anuales, además de reducir 150.000 toneladas las emisiones de dióxido de carbono.

Del lado gallego, REE construirá dos nuevas subestaciones (Beariz y Fontefría), unidas por un tendido de 30 kilómetros de longitud. Habrá otra línea que conectará la subestación de Fontefría con la frontera a 27 kilómetros. El tramo el suelo luso se extiende 66 kilómetros.

El operador español subraya la elección de “la alternativa más favorables desde el punto de vista social, ambiental y técnico”. El diseño final “es el resultado de un proceso de análisis y consultas con el territorio y las diferentes administraciones”, incluidas las autoridades portuguesas con las que se consensuó el punto de conexión transfronterizo entre Monçäo (Viana do Castelo) y Arbo. Del concello pontevedrés vinieron las principales quejas por el trazado inicial seleccionado para el tramo gallego. En la parte portuguesa tampoco fue fácil. De hecho, pasaron casi 11 años desde que el proyecto arrancó.

El tramo luso, de 66 kilómetros, está aún en tramitación medioambiental

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La interconexión primitiva entró en el antiguo Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino el 11 de octubre de 2011, aunque la idea de reforzar los enlaces entre España y Portugal se remonta a la Planificación de los sectores de electricidad y gas de 2008. Además de los cambios por las quejas en Mos por la cercanía del tendido a núcleos de población, las autoridades portuguesas paralizaron la tramitación en diciembre de 2014 para considerar otras alternativas al punto de encuentro previsto en la frontera. La declaración medioambiental en su caso todavía no llegó. El enlace cuenta con el aplauso de la UE, que lo considera Proyecto de Interés Común para incrementar la conectividad y avanzar en el cambio de modelo energético de Europa.

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