Mientras las ventas de coches de combustión acumulan años en retroceso, las de vehículos eléctricos encadenan meses al alza. Pero el ritmo de crecimiento de este segmento no es suficiente para los fabricantes. De hecho, sus cifras en cierta manera están ‘dopadas’, ya que buena parte de esas matriculaciones son de los propios concesionarios, que se autocompran unidades cero emisiones a ellos mismos para cumplir con las exigencias de las marcas, que cada vez presionan más a los puntos de venta para poder comercializar estos modelos y evitar las multas con las que amenaza la Unión Europea para acelerar la descarbonización del transporte. Así, según los datos de la patronal de concesionarios Faconauto a los que ha tenido acceso este diario, uno de cada diez coches electrificados vendidos en lo que va de 2022 en la C. Valenciana no ha llegado a pisar la calle. El porcentaje escala hasta el 15 % con los eléctricos puros.

Desde 2020, la UE impone penalizaciones a todo productor de automóviles que supere de media los 95 gramos de CO2 emitido por kilómetro recorrido. Según señala el director de comunicación de Faconauto, Raúl Morales, la entrada en vigor de esa medida punitiva ha actuado como catalizador del «boom de automatriculaciones de eléctricos» que Morales admite se está produciendo en los últimos tiempos en los concesionarios del territorio nacional.

Manuel Palma, presidente del grupo Palma y con décadas de experiencia en el sector, confirma la presión que sufren estos negocios por parte de sus proveedores para vender la gama electrificada, cuya demanda aun no ha despertado por las dudas del consumidor a cerca de una tecnología todavía incipiente y una infraestructura poco desarrollada. 

Las cuotas exigidas por los fabricantes sobre ventas de eléctricos pueden alcanzar el 25 %, aunque oscilan mes a mes

«No es que nos aprieten, es que nos obligan porque ellos también están obligados. Si no, tienen que pagar penalizaciones», explica el profesional. Según Palma, la cuota de eléctricos que deben comercializar los concesionarios «varía de mes a mes según las necesidades de la marca, pero suelen oscilar entre el 20 % y el 25 %». Un porcentaje difícil de alcanzar hoy en día y que ‘obliga’ a estos negocios a lanzarse a las autoadquisiciones. «Los objetivos [que imponen los fabricantes] están vinculados con la venta de eléctricos si no llego, no cobro el rápel», añade.

En concreto, en la autonomía constan 7.847 matriculaciones de vehículos electrificados —eléctrico puro y los diferentes híbridos, que en 2023 computarán como los de combustión—, de las cuales 702 fueron ‘autocompras’ de los concesionarios. La ratio crece hasta el 15 % entre los eléctricos puros: de las 875 ventas, 130 no dejaron el escaparate. A nivel nacional el panorama es idéntico: las automatriculaciones de los 100 % eléctricos suponen un 14,3 % (1.421 de 9.928) y las de híbridos, un 9,8 % (8.644 de 87.865).