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La tragedia en el astillero que conmocionó a toda España

El exsecretario del comité de Unión Naval Manuel Querol recuerda 25 años después el siniestro que causó la muerte a 18 empleados y provocó heridas graves a otros nueve

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Accidente 'Proof Spirit': 25 años de la gran tragedia del puerto de València Archivo de Levante-EMV

Manuel Querol Vivas era secretario del comité de empresa de Unión Naval de Levante (UNL) cuando el buque Proof Spirit comenzó a construirse en 1996 en sus astilleros del Puerto de València. La embarcación se destinaría al transporte de líquidos químicos a granel. El 3 de julio de 1997 este sindicalista de CC OO estaba reunido en Madrid, en el despacho del presidente de la compañía, Fernando Abril-Martorell, el otrora vicepresidente del Gobierno de España en tiempos de Adolfo Suárez. Sonó el teléfono y les dieron una noticia terrible: se acaba de producir una gran explosión en el barco en construcción del complejo industrial del recinto del Grao. Querol, acompañado por el entonces presidente del comité de empresa, Toni Sáez, y de Francisco Calatayud (ambos dirigentes de UGT), se subieron al coche y volvieron de inmediato al astillero valenciano.

La tragedia en el astillero que conmocionó a toda España | J. ALEIXANDRE

«El panorama era desolador. Participé en la evacuación de heridos y en el reconocimiento de cadáveres hasta el día siguiente», recuerda veinticinco años después Manuel Querol paseando por la estación marítima del Puerto de València, a muy poca distancia de donde se produjo aquella tragedia. En aquella fatídica jornada, 18 trabajadores perdieron la vida y otros 9 resultaron gravemente heridos.

La tragedia en el astillero que conmocionó a toda España | F. BUSTAMANTE

Cuenta el exempleado de la fábrica de barcos que durante aquella calurosa jornada laboral veraniega estaban trabajando personal de plantilla y de subcontratas de UNL a bordo de la gigantesca embarcación de mercancías cuando se produjo la deflagración en la sala de máquinas, que se produjo como consecuencia de la acumulación de vapores mientras cargaban combustible en los depósitos del barco, que estaba a punto de ser botado. Las bodegas del buque se convirtieron en una auténtica ratonera, como explicaban poco después del accidente algunos de los 200 operarios que en ese momento se desempeñaban diferentes tareas en el interior y las cubiertas del Proof Spirit.

La tragedia en el astillero que conmocionó a toda España | J.C.CÁRDENAS/EFE

Atención a las familias

El funeral se celebró en las atarazanas del Puerto. Asistieron el entonces príncipe Felipe y su hermana la infanta Cristina. Querol rememora que «en la realización de las autopsias y la atención a las familias de los fallecidos y heridos colaboró gran parte de la plantilla».

Además, hubo que resolver las indemnizaciones a las familias de los afectados. «Nadie va a olvidar el terrible suceso. Yo tampoco olvidaré el que pasó en 1974, cuando se produjo una explosión en la sala de máquinas del ‘Monte de Granada’: murieron siete personas», comenta Querol. «Los años siguientes se producía alguna muerte. Pienso que el accidente del Proof Spirit -lamenta el exdirigente sindical- se podría haber evitado con una mejor gestión de la prevención de riesgos laborales en la empresa».

Testimonios

Los testimonios de los trabajadores señalaron que las causas del accidente pudieron ser una acumulación de gases por una fuga de gasóleo y el posible contacto con una chispa de soldadura durante la operación de carga de combustible del barco, de 110 metros de eslora y 12 de manga. Por este accidente, el 18 de febrero de 2005, los tres acusados por «homicidio imprudente» de los trabajadores fallecidos en el siniestro aceptaron penas de entre dos años y 18 meses de prisión en un juicio por conformidad que se celebró en el juzgado de lo penal número 2 de Valencia. Los acusados fueron el encargado de la sala de máquinas del ‘Proof Spirit’, su ayudante y el jefe de seguridad del barco, y el acuerdo contempló la atenuante muy cualificada de reparación del daño ya que las diez personas que sufrieron lesiones y los familiares de las víctimas cobraron las indemnizaciones.

La sentencia que condenó al astillero Unión Naval de Levante indicó claramente que lo más grave fue incumplir la legislación que prohíbe repostar el barco mientras se realizan tareas. Las empresas subcontratistas eran Insertán (Gijón), Inelca (Bilbao), así como Alfa Laval y Esnaval (ambas de València). Diez de los fallecidos eran de la capital del Túria, mientras que los ocho restantes eran de Vall d’Uixó, Catarroja , Ferrol e Irixoa (A Coruña), Arbumiel Cambil (Jaén), Santurce (Vizcaya), Trápaga (Vizcaya) y Madrid.

Extrabajadores de UGT-PV consultados por este diario han preferido no realizar manifestaciones sobre el terrible accidente. «Sólo no salen llantos y tristes recuerdos», apuntan desde esta central sindical.

Un astillero que ya es historia

La extinta mercantil Unión Naval de Levante era la firma española más grande dedicada a la construcción naval civil y militar especializada en la construcción de graneleros y ferries de lujo, así como la reparación de navíos. A lo largo de su historia estuvo estrechamente ligada a Trasmediterránea y al Banco Central (luego absorbido por el Santander). Tenía su principal núcleo de actividad en València y su puerto y llegó a contar con astilleros en Tarragona y Barcelona.

En su última etapa la empresa pasó a denominarse Unión Naval de Valencia. En 1999 el naviero Vicente Boluda Fos adquirió los astilleros, con el objetivo de especializarlos en la construcción de remolcadores. Sin embargo, la grave crisis que vivía la empresa forzó, en 2012, a poner fin a la actividad de construcción naviera, limitándose en sus últimos años a labores de reparación. La histórica sociedad fue liquidada finalmente en 2019.

¿Tenía futuro esta compañía valenciana más allá del accidente del Proof Spirit y de su crisis financiera tras prohibir Bruselas las ayudas públicas? A Querol le viene a la memoria que «los astilleros eran mucho más que eso». Allí trabajaron y convivieron numerosas generaciones de las mismas familias durante buena parte del siglo XX. También conferían una parte de su personalidad a los poblados marítimos de València, hasta el punto de contar los barrios de El Grao y El Cabanyal con dos bloques de 300 viviendas para los obreros (los llamados edificios de astilleros), así como una escuela de aprendices donde se formaron cientos de jóvenes y que ahora es sede de la Autoridad Portuaria de València.

La Federación de Industria de CC OO-PV ha organizado para hoy un homenaje a las víctimas del Proof Spirit con motivo del 25º aniversario del fatal accidente. También el secretario general de UGT-PV, Ismael Sáez; junto con el dirigente de la Unión de Jubilados y Pensionistas, Diego García, quien fue secretario de la sección sindical de UGT-PV y presidente del comité de empresa en Unión Naval de Levante, acudirán a este evento. El acto se realizará a las 11.30 horas, frente a la estación marítima, a la misma hora del mismo día y mes en el que ocurrió el mayor accidente laboral del sector naval hasta la fecha. «La iniciativa trasciende el homenaje a las víctimas y pretende ser un recordatorio de la necesidad de seguir luchando por la erradicación de una de las mayores lacras del mundo del trabajo, la siniestralidad laboral», aseguran fuentes de Comisiones Obreras.

El homenaje incluirá la colocación de una placa en los jardines de la estación marítima, junto a la puerta norte de Unión Naval de Levante. La ubicación en dichos jardines será eventual ya que existe un compromiso de reubicación, en el interior de la futura terminal de pasajeros, una vez terminadas las obras.

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