Cada día, miles de empresas españolas se enfrentan a la necesidad de obtener liquidez para mantener su actividad y subsistir en el mercado. Esta situación es todavía más apremiante en el caso de las pymes, que suponen más del 90 % del tejido empresarial español y cuyos márgenes de actuación son mucho más estrechos.

Sin embargo, el 60 % de las pequeñas y medianas empresas en España tienen facturas pendientes de cobro por retrasos en los pagos, según los datos del último Boletín de Morosidad y financiación empresarial realizado por la patronal Cepyme. Además, para el 22 % de ellas, estas cifras superan el 10 % de su facturación.

Así pues, para muchas de ellas es fundamental encontrar un servicio de financiación alternativa que les proporcione la posibilidad de obtener un cobro inmediato, sin necesidad de esperar a que se emita la orden de pago.

Una herramienta con más de 400 años de vigencia

El cobro por adelantado es un servicio cuyo origen se remonta al siglo XVII, ante la necesidad de las manufactureras inglesas de garantizar sus beneficios antes de exportar sus productos a Estados Unidos.

Desde entonces, este tipo de operaciones han evolucionado junto con el marco regulatorio del mercado financiero hasta lo que actualmente conocemos como factoring, un instrumento de financiación de circulante que proporciona liquidez a empresas que venden a crédito.

De este modo, estas empresas ceden sus facturas a la entidad financiera a cambio de anticipar el cobro de las mismas y otros servicios, como la cobertura del riesgo por impago.

Con esta herramienta, el cliente recibe el dinero en su cuenta en el mismo momento en el que emite su factura.

Factoring con o sin recurso

En este punto, es necesario apuntar que existen dos tipos de factoring: con recurso y sin recurso. La principal diferencia está en el riesgo de impago del deudor, y quién lo asume. 

En España, el 85 % de las operaciones de factoring que se realizan son ‘sin recurso’. En ella, la entidad financiera a la que se ceden las facturas es la que asume el riesgo en caso de devolución o impago y se encarga directamente de las gestiones de reclamación. Esta opción es la más solicitada por las pequeñas y medianas empresas, ya que aporta la seguridad de que cobrarán su trabajo. Es muy indicado, en especial, para empresas en crecimiento que no pueden permitirse acumular impagos que puedan lastrar.

En cambio, en el factoring con recurso será la empresa que emite las facturas la que asuma ese riesgo de insolvencia por parte de los deudores. Esta opción es muy indicada para empresas que venden a deudores de solvencia contrastada o sector público y que, por tanto, no quieren pagar una comisión por asegurar ese riesgo.

Ventajas del servicio de factoring

En este punto, es importante destacar las ventajas que ofrece este servicio para las empresas respecto a otras formas de financiación que existen en el mercado.

En primer lugar, el principal objetivo del factoring a la hora de financiarse de este modo es el cobro por anticipado de las ventas a crédito. De esta manera, no es necesario que la empresa espere a que su cliente emita la orden de pago, puesto que puede cobrar sus ventas de forma inmediata, financiando el importe de las mismas. 

El principal objetivo del factoring a la hora de financiarse de este modo es el cobro por anticipado de las ventas a crédito. ED

En segundo lugar, las empresas mantienen su capacidad financiera intacta, dado que su CIRBE no se ve incrementada. Esto último les permite disponer de un mayor poder negociador frente a la banca. 

Por otro lado, el factoring proporciona diferentes ventajas fiscales, ya que los gastos financieros son deducibles en el impuesto de sociedades, según los términos que establece la ley.

Otra de las ventajas de este servicio es la posibilidad de obtener mejores ratios de balance, ya que la modalidad sin recurso permite a las empresas reducir el saldo de clientes, mejorando así sus plazos de cobro. 

Además, financiarse así también supone un ahorro de tiempo y recursos en la gestión de cobro de las facturas.

Por último, la posibilidad de adelantar el cobro de facturas permite a las empresas asumir un mayor riesgo comercial frente a tus deudores, lo que se traduce en un aumento de las ventas.

Un servicio al alza

El factoring es uno de los servicios más demandados por las empresas para la financiación de circulante. Se trata, así pues, de un servicio de financiación a corto plazo destinado a todo tipo de empresas que generen cuentas a cobrar.

El factoring es uno de los servicios más demandados por las empresas. ED

A nivel nacional, el sector del factoring en España creció un 26,1 % interanual hasta marzo de 2022, según la Asociación Española de Factoring (AEF), alcanzando un volumen de crédito de 28.504 millones de euros en esta fecha. Esto equivale a un 12 % del PIB español y ayuda a determinar el grado de maduración de esta opción financiera.

Por ramas de negocio, el factoring nacional ya representa el 70 % del mercado y registró una cifra de 19.967 millones de euros (un 19,09 % más que hace un año); por su parte, el factoring internacional experimentó un crecimiento del 54,3 %, hasta los 8.537 millones de euros.

Bancario o no bancario

Por último, a la hora de solicitar el servicio, las empresas pueden recurrir a una entidad bancaria o a una entidad no bancaria. En función de cuál elija, contará con unas características o peculiaridades diferentes para el llamado factor. 

El método bancario es aquel que se realiza a través de un banco, una entidad bancaria que está supervisada por el Banco de España y, por tanto, se rige por unas exigencias de capital y solvencia determinadas. En este tipo, el cliente o cedente aumenta su endeudamiento con la entidad. Además, las compañías podrán incrementar su tesorería, a cambio de un porcentaje sobre la cantidad total, en concepto de intereses.

Por su parte, el método no bancario es aquel en el que la entidad que lo realiza, como su propio nombre indica, no es un banco. Por tanto, tienen la principal ventaja de no ocupar líneas bancarias de riesgo. Estas entidades privadas abonan el dinero de sus facturas a la empresa aportando liquidez inmediata y permiten realizar una gestión de las operaciones más ágil y sencilla. 

Desde sus inicios, Gedesco ha incluido siempre el servicio de factoring en su portfolio. Gedesco es la mayor compañía de financiación no bancaria de España, con más de 20 años de experiencia y con un volumen de facturación en 2021 de 1.724 millones de euros. 

En 24 horas damos cobertura a las necesidades del cliente, sin las limitaciones que tiene la banca. De este modo, podemos evitar esos trastornos que supone cobrar en 60, 90 o incluso 120 días”, explica Benedicto Jiménez, director comercial de Gedesco.

De este modo, las empresas que se decidan a contratar el servicio de factoring pueden informarse de las condiciones a través de la página web de la compañía.