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Los administradores valencianos alertan de una avalancha de concursos de acreedores

Los profesionales advierten de que tras el fin de la moratoria concursal se van a multiplicar los cierres en septiembre y algunos empresarios van a tener problemas penales por delitos de «alzamientos de bienes y responsabilidad societaria»

Acceso principal de la Ciudad de la Justicia, que acoge los juzgados de lo Mercantil. M.A. Montesinos

Los administradores concursales valencianos alertan de una avalancha de suspensiones de pagos a partir de septiembre tras el fin de la moratoria que ha protegido a las empresas insolventes durante la pandemia. Los profesionales (abogados y economistas) advierten de que se van a multiplicar los cierres de empresas y aseguran que algunos empresarios van a tener problemas penales por delitos de «alzamiento de bienes» y de «responsabilidad societaria». Juan José Estruch, decano del Colegio Oficial de Titulares Mercantiles y Empresariales de Valencia (Comeva), afirma que «los juzgados de lo Penal se van a colapsar por las querellas de los acreedores». Los expertos mantienen que los concursos van a afectar a «todos los sectores».

El Gobierno acabó el 30 de junio con el dique de contención que en forma de moratoria protegía a las empresas que no podían hacer frente a sus obligaciones de pago desde el estallido de la pandemia. La medida evitó el desencadenamiento automático de las suspensiones de pago al impedir que un acreedor instara la declaración de concurso necesario o que los empresarios con negocios en estado de insolvencia tuvieran la obligación de presentar el concurso voluntario. El fin de la moratoria concursal ha coincidido con el de la carencia de los créditos ICO y con los problemas que están sufriendo las empresas por la crisis de la materias primas y la inflación.

El administrador concursal y decano de Comeva insiste en que se aproximan tiempos duros. «Estoy convencido de que en septiembre va a haber una avalancha de concursos. Van ser suspensiones de pagos de empresas sin ninguna posibilidad de supervivencia. Son empresas que están en ruinas y que han sobrevivido dos años y medio gracias a la moratoria», subraya Estruch. El fin último de los concursos es tratar de salvar a las empresas con problemas a través de un acuerdo con los acreedores, pero Estruch afirma que la mayoría de los procedimientos van a acabar en la liquidación de la mercantil.

Sin opciones para sobrevivir

El objetivo de la moratoria era dar oxígeno a las empresas que tenían dificultades por la pandemia, pero el problema -según los economistas- es que ha mantenido a cientos de empresas valencianas con respiración asistida a pesar de que no tenían opciones de sobrevivir. «Algunos empresarios no han entendido que sí podían presentar el concurso voluntario. Ahora se van a juntar los concursos voluntarios con los necesarios y en muchos de estos últimos los acreedores van a buscar la responsabilidad personal del empresario. Un gran número de concursos no van a ser normales porque no hay nada que hacer», lamenta Juan José Estruch.

Los expertos coinciden en que la eclosión de concursos va a afectar a todos los sectores, aunque la incidencia será especialmente elevada en «la industria auxiliar de la automoción, la hostelería y las empresas de transporte y de pesca por la subida de los carburantes», añade el decano del Colegio Oficial de Titulares Mercantiles y Empresariales de Valencia. Según el Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de la Comunitat, en el segundo trimestre del años se presentaron 133 concursos en Valencia, 46 en Alicante y 40 en Castelló,

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