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Transporte

Portugal lanza el AVE Lisboa-Vigo para 2030 sin que España haya definido la salida sur

Las obras entre Oporto y la frontera arrancarán en 2026 y un año antes lo harán en el primer tramo entre la ciudad porteña y Lisboa | El objetivo final es dejar a la capital lusa a poco más de 2 horas de Vigo y a Oporto, a 48 minutos

El Tren Celta operado por Comboios de Portugal en Guixar. Víctor P. Currás

El Gobierno portugués tiene una hoja de ruta muy clara para la conexión por tren de alta velocidad, en el horizonte del año 2030, con Galicia a través de Vigo, que además será el “primer paso” de la integración ferroviaria portuguesa en la red española de AVE. El martes, la plana mayor del Ejecutivo luso presentó en Oporto su planificación para el corredor Lisboa-Oporto-río Miño con el calendario de ejecución previsto y los tiempos de duración de los viajes, que finalmente dejarán los trayectos directos entre Vigo y la capital lisboeta en 2 horas y cinco minutos, rebajando a 48 minutos el desplazamiento entre Vigo y Oporto. Pero para que esto posible queda por definir la intervención competencia del Gobierno español con una pieza clave en la ciudad olívica: su salida sur subterránea hacia O Porriño para evitar el retroceso hacia Redondela, trazado del que todavía no sabe nada dado que aún está en fase de estudio.

Sobre este proyecto, fundamental para enlazar la línea portuguesa con el Eje Atlántico, el Gobierno luso no se comprometió con plazos, aunque es plenamente consciente de que el éxito de la interacción de la red alta velocidad hispano-lusa depende de la coordinación con España. De hecho, en su planificación presentada ayer se evita ser contundente en conclusión del programa ferroviario en la parte que corresponde a la conexión internacional, indicando que está “pendiente de la articulación con España”.

La salida sur es vital para la conexión de la alta velocidad. El Eje Atlántico llega a la estación terminal de Urzáiz y, con el trazado actual, los trenes que siguen camino hacia Portugal deben retroceder hasta Redondela. La alternativa es construir un túnel en dirección a O Porriño desde Urzáiz para que el Eje Atlántico tenga continuidad hacia la frontera, si bien se trata de un proyecto con un coste que podría rondar los 600 millones euros y que todavía no está decidido en su trazado.

Una muestra de la importancia que da Portugal a esta conexión ferroviaria es que el calendario lo presentaron el primer ministro, António Costa, su ministro de Infraestructuras, Pedro Nuno Santos, y la cúpula de la empresa pública encargada de las obras. “Estamos llevando a cabo una revolución”, destacó Nuno Santos, que también aseguró que su país no volverá a paralizar inversiones ferroviarias, como sucedió la pasada década, porque hay un amplio consenso social que apoya este proyecto y porque hay soporte financiero detrás con el respaldo de la Unión Europea.

Pilares estratégicos

La estrategia lusa se apoya en dos pilares. Uno, que se apuesta por Galicia en vez de por Madrid para acceder a la red ibérica de alta velocidad. “Nosotros sabemos, en base a los estudios, que esta es la conexión entre Portugal y España con más demanda. Sabemos que aquí los pueblos que viven a ambos lados de la frontera tienen relaciones sociales, económicas y culturales más estrechas”, enfatizó el ministro.

Y la segunda es que apuesta por la centralidad del aeropuerto Sá Carneiro (Oporto), por donde pasa el trazado del AVE y que aspira a reforzar su posición en el Noroeste peninsular por las posibilidades que ofrece el tren de alta velocidad. “Es el aeropuerto de referencia para todo el Noroeste de la península y, así, con las nuevas conexiones más rápidas, también se contribuye a ampliar su área de influencia”, contó el ministro de Infraestructuras.

En cuanto al tramo Oporto-Vigo, la previsión es actuar en dos fases. En la primera, las obras se licitarían en 2025 y su ejecución –doble vía en ancho ibérico– comenzaría en 2026 en los tramos Oporto-Sá Carneiro y Braga-Valença con el objeto de terminarlas en 2030, aunque pendiente de la coordinación con el Gobierno español para que el proyecto no se detenga en la frontera con Galicia.

En esta fase, la duración del viaje entre Vigo y Oporto se reduciría a una hora –frente a las dos y media actuales–. Y luego en una segunda etapa, en la que se modernizaría el tramo entre Sá Carneiro y Braga y para la que no se pone fecha –solo que va más allá de 2030, aunque se trata ya de una línea modernizada–, el trayecto sería de 50 minutos, que se rebajarían a 48 si en vez de Oporto, el destino desde Vigo es el aeropuerto de Sá Carneiro. En el caso de A Coruña, la duración sería de 2 horas y 23 minutos. Todo ello condicionado, obviamente, a la construcción de la salida sur de la ciudad olívica, ya que de lo contrario, el trayecto entre el aeropuerto y Vigo sería de 1 hora y 25 minutos.

Corredor sur

Sobre el tramo Oporto-Lisboa, el calendario del Gobierno portugués establece tres fases de intervención. La primera, entre Oporto y Soure, se inicaría en 2015 y terminaría en 2028, mientras que la segunda, entre Soure y Carregado (muy próxima a la capital) se iría a 2030.

Estas obras reducirían la duración del viaje entre las dos principales ciudades lusas a 1 hora y 19 minutos, que se rebajaría en 4 minutos cuando, a partir de 2030, se complete el trazado desde Carregado a Lisboa, lo que permitiría ir desde Vigo a la capital lusa en 2 horas y 5 minutos.

La previsión es poner en circulación 60 trenes de alta velocidad cada día en la nueva línea entre Lisboa y Oporto, 17 de ellos directos, 9 con paradas y 34 híbridos de alta velocidad.

La financiación del plan se incluye en los 11.000 millones de euros destinados a inversiones en ferrocarril de un paquete global de 43.000 millones para transportes hasta 2030, según explicó Miguel Cruz, presidente de Infraestructuras de Portugal, la empresa estatal de obras.

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