La sostenibilidad se ha convertido en un horizonte ineludible para aquellas empresas que quieran sobrevivir en los mercados internacionales. Ese fue uno de los principales mensajes que impulsó el debate «Internacionalización & Sostenibilidad: de los ODS al CDS» organizado esta semana por Cámara Valencia en colaboración con Levante-EMV, un encuentro en el que se dejó patente la importancia de que la sostenibilidad se convierta en un sello tanto interno como externo de las compañías, tengan el tamaño que tengan.

El coloquio –dirigido por la directora de Relaciones Institucionales de Prensa Ibérica en València, Silvia Tomás– contó como representantes del ente cameral valenciano con Vicente Mompó (coordinador del Departamento Internacional) e Isabel Castillo (responsable de la Oficina de Sostenibilidad), acompañados como ponentes por la CEO de ITV Ice Makers (maquinaria de hielo), Cristina Cordón; la ‘international bussiness director’de Unecol Group (adhesivos), Natasha Mallick y el director comercial de Valencia de DHL Express Spain (logística), Alfonso Martínez.

Porque en un momento de complejidad de los mercados y de la necesaria implantación progresiva de la sostenibilidad, Mompó inició el debate poniendo el foco en el rol de Cámara Valencia –tanto desde el portal de Internacionalización como de Sostenibilidad– para «facilitar a las empresas las claves y herramientas necesarias para estar al día», más aún ante un futuro cercano de descarbonización en Europa en el que habrá «normativas muy importantes que van a afectar a los ciudadanos, a las empresas y a las instituciones».

Un aporte de todos

En esta misma línea, Castillo añadió que en un entorno «cada vez más complicado» y a las puertas de un «tsunami regulatorio» en materia de una sostenibilidad que va más allá del medioambiente al afectar también a «los derechos sociales, la ética, la trasparencia, etc.» , hay que tener claro que «todas las empresas pueden aportar su granito en la sostenibilidad» sin importar el tamaño o el sector. Y, en este escenario, es importante «acompañar a las empresas en los diferentes procesos».

Como remarcó Alfonso Martínez, los cambios que se «han dado en movilidad, en distribución o, incluso, en e-commerce requieren de soluciones logísticas innovadoras, que son las que harán a nuestros clientes cumplir sus objetivos medioambientales». No en vano, reconoció en esta visión Natasha Mallick, cada vez las multinacionales «son más exigentes en materia de sostenibilidad» y nos «piden demostrar que somos una empresa sostenible».  

A esto se suma también la apuesta desde dentro. Para Cristina Cordón, la sostenibilidad tiene que ir de la mano de una «convicción» en el seno de la empresa, que envuelva a «trabajadores y grupos de interés». En esta misma perspectiva Mallick resaltó que, a nivel interno, en una compañía «todos deben tomar conciencia de la sostenibilidad», un camino que también compartió Alfonso Martínez, porque «los trabajadores son los mejores embajadores» de esta política. 

Una sostenibilidad que, además, deberá servir para atraer nuevos horizontes a la compañía, entrando en mercados donde «hemos conseguido llegar alto en la pirámide no solo por la parte verde, sino también por la parte ética», añadió Cordón. Sin una garantía legislativa en todos estos procesos de sostenibilidad, añade la CEO de ITV Ice Makers, «una pyme valenciana no podría entrar» hoy en mercados como el de Estados Unidos. 

Por eso, Isabel Castillo resaltó que es necesario «transmitir que se puede cambiar el modelo» con el que funciona una empresa, que no es «dinamitar lo que estabas haciendo, sino saber que hay herramientas para poder abrir nuevas puertas». En perspectiva, enfatizó Vicente Mompó, con esta apuesta, que también es «reputacional» para las compañías, lo que se pretende «es que el comercio sea sostenible a nivel internacional. Y esto se va a colar en todos los tratados de la Unión Europea, sí o sí».

De objetivos a las medidas

Pero la influencia de la sostenibilidad ya se extiende hoy en el corazón de las compañías a través de objetivos que se han convertido en políticas. En algunos casos como el de sus maquinas de hielo, explicó Cordón, hay que trabajar «mirando a lo que va a suceder» y, por eso, hacen «que el 95 % de los componentes de nuestros productos se puedan recuperar».  

No es un camino único. Para Mallick esta transición ‘más verde’ se ha extendido en Unecol Group con la repatriación de su producción desde una fábrica que tenían en China a Almussafes, el uso de materiales más reciclables o acabar con plásticos pequeños, esto último una vía que «nos ha permitido ganar una cuenta con una multinacional de la que no pensábamos que podíamos ser proveedor». «La apuesta por la sostenibilidad nos está aportando en nuestro crecimiento internacional», aseguró.

Es la misma visión que transmitió Martínez en DHL Express Spain, asegurando que ahora «tanto los compradores a nivel industrial como los consumidores son más conscientes de lo que compran, de dónde viene y cuál es el proceso de producción y se quieren aliar con empresas éticas, sostenibles y comprometidas con el medioambiente». «Eso es un apartado crucial para el éxito», destacó.

Pero un avance sostenible también se puede dar desde cero. Para ello, desde la propia empresa –en palabras de Castillo– se debe hacer «una evaluación de tus procesos productivos y dónde quedaría encarrilada la sostenibilidad en cada uno de ellos» y, a continuación, «fijarse unos objetivos» sabiendo la regulación que se va a exigir, los mercados en «los que se produce o se vende» y «para qué lo estoy haciendo». Tras ello, añadió la responsable de sostenibilidad de Cámara Valencia, habría que fijar políticas, medir el impacto y saber comunicarlo, porque «esto genera beneficios a nivel económico, social y medioambiental». «Las empresas que no sean capaces de defenderse en sostenibilidad, tomando medidas a nivel ambiental y social, se quedarán fuera», incidió Castillo.

Avance progresivo

En esta línea, Mompó afirmó la necesidad de entender que «deberemos importar bienes y servicios en unas condiciones ambientales óptimas» y eso «lo cambiará todo», ya que «ser sostenible será inevitable para estar en los mercados». Pese a ello, apuntó que la legislación en esta área no será radical sino «progresiva» y «habrá ayudas» para lograrlo.

En este horizonte de supervivencia, Natasha Mallick enfatizó que va a ser «un trabajo que irá a más y que será necesario para trabajar con los partners que se quiera», un punto en el que Alfonso Martínez remarcó que se convertirá en «excluyente el no contar con esos certificados de sostenibilidad» dentro de un proceso conjunto con toda la cadena para que la «operación sea sostenible». Y para conseguirlo, aseguró Cristina Cordón, no «nos podemos permitir que se quede nadie fuera», aunque sea avanzando cada actor de la cadena a un «ritmo diferente» en la sostenibilidad.