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El desacato de Uber a la 'ley Rider' provoca 103 despidos en una de sus subcontratas

La empresa de reparto rescinde su contrato con Shargo, que inicia un ere para despedir a parte de su plantilla

Un repartidor de UberEats espera un pedido en su motocicleta. JOSÉ LUIS ROCA

La decisión de Uber Eats de sortear la ley Rider y volver a repartir con trabajadores autónomos deja sus primeras consecuencias. Una de sus subcontratas, Shargo, ha iniciado un expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a 103 repartidores que hasta ahora hacían entregas para la aplicación de las mochilas verdes, según ha podido confirmar El Periódico de Catalunya de trabajadores afectados. La estrategia de Uber pasa por adelgazar su operativo mediante subcontratas y multiplicar su flota por la vía de los autónomos, que le implican un menor coste operativo y le permiten mantener un mayor número de ‘riders’ en movimiento, a costa de que sean estos los que se pagan la Seguridad Social, las vacaciones o las bajas.

El sector del reparto a domicilio está en constante transformación. La misma semana que Lola Market –propiedad de Glovo- anunciaba que cerraba su aplicativo, transfería su cartera de clientes a Glovo y desconectaba a los ‘riders’ autónomos que pedaleban para ella; Shargo remitía una carta a su plantilla iniciando el periodo de consultas. 103 trabajadores serán cesados una vez culmine el ERE. 79 en Catalunya, 12 en Madrid, seis en Valencia, tres en Aragón y otros tres en Baleares, según detallan fuentes conocedoras del proceso.

Fuentes consultadas de Uber no niegan que su estrategia actual pasa por aligerar sus vínculos con las subcontratas para apoyar el peso de su operativa en los autónomos. Si bien también insisten en que no van a abandonar del todo ese canal de reparto. El 7 de septiembre la dirección de la multinacional decidió volver a repartir con autónomos. Y es que tras un año y un mes acatando la ley Rider y la presunción de laboralidad que esta establece para con los repartidores, Uber consideró que no podía competir en dichas condiciones con Glovo, la otra gran firma del sector que no ha dejado en ningún momento de operar con riders autoempleados pese a la nueva normativa y las sucesivas sanciones de Inspección de Trabajo. 

"¿Debemos seguir el ejemplo de Glovo?"

Uber alegó competencia desleal –por lo que Glovo ha sido denunciada este mismo jueves ante la CNMC- y ha recuperado su operativa de autónomos. “¿Debemos seguir el ejemplo de Glovo y trabajar con autónomos para poder competir en igualdad de condiciones?”, le preguntó por carta la directora general de Uber Eats en España, Courtney Tims, a la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. La respuesta final ha sido ‘sí’.

Y dicha decisión ha repercutido directamente en la actividad de sus subcontratas, que están procediendo a recolocar o despedir a parte de su plantilla. Es el caso de Shargo, que ha iniciado un ere de 103 repartidores. Este medio ha intentado en distintas ocasiones ponerse en contacto con la compañía, sin que esta haya respondido a sus preguntas.  

Shargo ha sido hasta ahora una de las varias subcontratas que han sostenido durante el primer año de ‘ley Rider’ la operativa de Uber, junto a AdeccoRandstadDelivers Stuart, entre otras. No obstante, el cambio de paradigma ha debilitado su rol dentro de la actividad de la multinacional. La dirección está a expensas de si Inspección de Trabajo inicia o no actuaciones para determinar si incumple la ley volviendo a operar con autónomos, si bien los tiempos hasta que haya una acta en firme sobre ello pueden demorarse años, tal como está pasando con Glovo.

A día de hoy todavía no hay ninguna acta de Inspección de Trabajo que determine que la firma de reparto está incumpliendo con la actual legislación y presumiblemente hasta ya bien entrado el año próximo no la habrá. Una demora que juega a favor de las compañías y que ha aprovechado Uber para recuperar su vieja operativa y tratar de ampliar su número de clientes y su cuota de mercado. 

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