Las empresas trabajan a diario en una carrera a contrarreloj por desarrollar nuevos productos y procesos productivos que marquen la diferencia respecto a la competencia. Sin embargo, muchas de ellas sufren después copias que provocan una caída en las ventas previstas y una pérdida del prestigio de la marca.

Para abordar esta problemática y sus posibles soluciones, Levante-EMV organizó, con la colaboración de Club Cámara Valencia, un encuentro informativo el pasado miércoles que estuvo moderado por el director de Levante TV, Juanma Romero, y que contó con la participación de Ignacio Alamar, socio-director de Alamar Abogados; Alberto Martínez, director financiero de Vondom; Ana de Pablo, human resourse and financial controller manager de Fran Silvestre Arquitectos; Paloma Querol, abogada de Elzaburu en València; Lucía Segarra, senior manager legal en BDO; y Sergio Sánchez, abogado y socio del despacho Uría Menéndez.

Proteger los activos intangibles

Las copias y falsificaciones representan el 3,3% del comercio mundial, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En este sentido, es fundamental para las empresas proteger sus bienes intangibles (marcas, nombres comerciales, logotipos, productos, procesos...), que también forman parte de los activos de la compañía. «Protegemos mucho el activo material, pero nos olvidamos del intangible —confesó Alberto Martínez—. Si no protegemos los diseños que creamos, otra empresa podría venir y machacarlo todo».

El director financiero de Vondom advirtió que «en un mundo tan globalizado, cualquiera te puede copiar» e instó a registrar los diseños para «dar a conocer públicamente que a tu empresa no es fácil copiarla». Pese a todo, Martínez señaló las dificultades que existen para proteger un determinado producto a nivel mundial, sobre todo fuera de Europa: «No hay protección universal. En Europa es relativamente barato hacerlo, pero fuera de ella los medios son caros».

«En los últimos años, las empresas son más conscientes de la necesidad de proteger sus intangibles y de defenderlos»

Ignacio Alamar - Socio-director de Alamar Abogados

En este sentido, Ignacio Alamar alertó que las copias de diseños y procesos son un «mal generalizado» que hay que aceptar, sobre todo cuando «una empresa llega a un alto nivel». Pese a todo, Alamar identificó la propiedad intelectual como «la gran desconocida para las empresas», pese a que en los últimos años se está tomando mucha concienciación sobre la importancia de proteger los activos intangibles de las compañías. «Hay empresas que gastan mucho dinero en el producto, la comercialización y el marketing, pero no se molestan en proteger la marca», agregó.

Ignacio Alamar, socio-director de Alamar Abogados. Fernando Bustamante

Al respecto de esto, Sergio Sánchez señaló que cualquier empresa tiene «secretos» —que son activos intangibles que le aportan valor— que merece la pena proteger: «A nadie se le ocurriría dejar las puertas de sus naves abiertas. Sin embargo, muchas empresas no son conscientes de la importancia que tienen estos secretos y la necesidad que hay de protegerlos. Si lo tengo protegido, es posible que tenga un activo; si no lo tengo protegido, no tengo nada».

«A nadie se le ocurriría dejar las puertas de sus naves abiertas. Sin embargo, muchas empresas no protegen sus secretos»

Sergio Sánchez - Abogado y socio del despacho Uría Menéndez

Del mismo modo, Sánchez puntualizó que «el infractor, a veces, no sabe que es infractor» y señaló la importancia de formase para evitar infringir la norma «sin darse cuenta».

Sergio Sánchez, abogado y socio del despacho Uría Menéndez. Fernando Bustamante

Legislación en España

«El mercado nos empuja a la internacionalización», recordó Ana de Pablo. El año pasado, el número de solicitudes de patentes españolas en la Oficina Europea de Patentes (OPE) creció un 8,9 % (1.954), lo que supone el mayor crecimiento en la última década.

Asimismo, la representante de de Fran Silvestre Arquitectos quiso visibilizar la propiedad intelectual como «un activo de la empresa» y animó a proteger «cualquier iniciativa empresarial» mediante contratos de confidencialidad. 

«Para un inversor, es mucho más atractiva una empresa que tenga patentes registradas y su activo intangible protegido»

Paloma Querol - Abogada de Elzaburu en València

Para ello, Paloma Querol recomendó «integrar este conocimiento en todos los departamentos de la empresa» y recurrir al asesoramiento de un profesional independiente que «te ayude a definir una buena estrategia de protección y reconocer tus fortalezas»; del mismo modo, incidió en que «para un inversor, es mucho más atractiva una empresa que tenga patentes y su activo intangible protegido».

Paloma Querol, abogada de Elzaburu en València. Fernando Bustamante

Al sentido de esto, Lucía Segarra explicó que «se puede añadir una cláusula de confidencialidad en muchos tipos de contratos» y advirtió acerca de la importancia de «imponer medidas de protección a todos los niveles» para evitar fugas de información a terceros y prevenir usos inadecuados de ésta: «La ley de secretos empresariales es muy clara; para poder proteger una idea o proceso, éste debe tener valor, ser secreto y haber puesto medidas para protegerlo», sentenció.

«La ley de secretos empresariales es clara: para poder protegerlos deben tener un valor, ser secretos y establecer medidas para protegerlo»

Lucía Segarra - Senior manager legal en BDO

Asimismo, Ignacio Alamar reconoció que las leyes que rigen la propiedad intelectual actualmente son «muy técnicas y buenas», algo que secundó Sergio Sánchez. Además, el abogado de Uría Menéndez advirtió que «en el momento divulgas una invención, esta pasa a ser de dominio público y ya no la puedes proteger. La forma más fácil de hacer algo confidencial es no darlo a conocer».

Lucía Segarra, senior manager legal en BDO. Fernando Bustamante

Sin embargo, Alberto Martínez admitió que a los empresarios les cuesta mucho «no contar los logros que han conseguido» y se sienten «desprotegidos» ante las posibles copias fraudulentas: «Aunque hagas pactos, te pueden copiar de cualquier forma. No entiendo que tengamos que proteger de una forma tan costosa algo que es nuestro», añadió. 

«En un mundo globalizado, cualquier empresa o particular te puede copiar. Por eso es importante protegerse»

Alberto Martínez - Director financiero de Vondom

El director financiero de Vondom recordó un caso en el que la compañía lanzó una lámpara en el mercado chino, donde preveían vender 4.000 unidades durante el primer año. «Sin embargo, a los pocos meses salió una copia diez veces más barata y las ventas cayeron en picado», relató.

Martínez cerró su intervención lamentando la falta de protección desde las instituciones públicas: «Cuando roban en tu casa, la policía va a ayudarte. Sin embargo, aquí no viene nadie a defendernos».

Alberto Martínez, director financiero de Vondom. Fernando Bustamante

Una herramienta de protección

Según el último informe publicado por Smart Protection, cuatro de cada cinco pymes sufre falsificaciones y copias de marca. Sin embargo, tan sólo el 10 % de las pymes en Europa son titulares de derechos de propiedad intelectual registrados.

«Las pymes creativas de diseño industrial tienen riesgo. Hay que aceptarlo, pero llevar a cabo todas las acciones que podamos para evitarlo»

Ana de Pablo - Human resourse and financial controller manager de Fran Silvestre Arquitectos

«Las pymes creativas de diseño industrial tienen riesgo —subrayó Ana de Pablo—. Hay que aceptarlo, pero llevar a cabo todas las acciones que podamos para evitarlo».

En este sentido, Paloma Querol instó a las pequeñas y medianas empresas a «tener una estrategia bien definida de protección que le ahorre problemas, tiempo y dinero». De este modo, Querol advirtió que «proteger una marca en Estados Unidos puede costar unos pocos miles de euros, pero un pleito por copia allí puede ascender a cientos de miles de dólares».

Ana de Pablo, human resourse and financial controller manager de Fran Silvestre Arquitectos. Fernando Bustamante

«No tenemos que pensar que la protección de los secretos empresariales solo afecta a las empresas que desarrollan diseños o invenciones», aseveró Lucía Segarra, quien animó a «romper la barrera» y extenderlo a todas las empresas, independientemente de su tamaño.

Por último, todos los participantes coincidieron en reconocer el papel del Club Cámara Valencia como agente dinamizador de la propiedad intelectual en el tejido empresarial valenciano. «La Cámara es un referente para nosotros al que acudir en caso de necesidad», aseveró Alberto Martínez. 

Asimismo, Ignacio Alamar reconoció que «hay una gran necesidad de formación entre las empresas y la Cámara está muy preocupada en formar a las compañías en este ámbito».