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El corazón de los empresarios

Buque de Cosco atracado en el Puerto de València.

Buque de Cosco atracado en el Puerto de València. / VALENCIAPORT

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Alfredo Soler

Aunque algunos se empeñen en pintar a los empresarios como al avaro señor Scrooge del famoso Cuento de Navidad de Dickens o fumando habanos todo el día en los palcos de los estadios de fútbol, la realidad es bien diferente. Hace ya muchos años que se nos aparecieron los tres fantasmas, pero en nuestro caso no son el del pasado, presente y futuro, sino los de la Responsabilidad Social Corporativa de nuestras empresas: el fantasma de la mejora social, el de la mejora económica y el de la mejora ambiental, todos ligados a nuestro entorno y aplicados de modo voluntario. Apenas unas semanas atrás se celebró la cena de Navidad de la Asociación de Directivos y Empresarios Logísticos Propeller València, evento que desde hace justo 10 años goza de un carácter benéfico.

Las aportaciones de patrocinadores, colaboradores, socios, simpatizantes y hasta nuestra división de jóvenes consiguieron sumar este año algo más de 18.000 euros, lo que canalizado a través de la asociación sin ánimo de lucro Aportem Puerto Solidario València, se traduce en ayudas a centenares de niños desfavorecidos de los barrios del entorno del puerto de Valencia en forma de alimentos de primera necesidad, ropa, calzado, material escolar y deportivo y hasta juguetes. Todo nuevo. De hecho, este año los Reyes Magos (con cierto parecido al presidente del Puerto de Valencia, al de Aportem y al del Colegio de Agentes de Aduanas) se adelantaron al 22 de diciembre y entregaron regalos entre varios colegios del barrio del Cabañal y Nazaret. Satisface enormemente cuando se entrega calzado a un niño, pero lo que no tiene precio es ver su cara al recibir posiblemente el primer juguete ‘nuevo’ de su vida.

Pues bien, en los 10 años en que los directivos y empresarios logísticos vinculados al Puerto de València celebramos estas cenas con carácter benéfico, hemos recaudado hasta 170.000 euros con los que hemos podido responder a lo que consideramos es nuestra responsabilidad ayudando a los más desfavorecidos de nuestro entorno próximo y demostrando que las empresas y empresarios no son malos por definición, sino que nuestro objetivo es el impulso de la economía, la creación de puestos de trabajo y en definitiva la mejora del bienestar social.

Un puerto como el de València es una herramienta de vital importancia para que las empresas sean más competitivas, tanto en la importación de materias primas necesarias para nuestros procesos industriales como para la posterior exportación de nuestros productos al mundo entero. Y por eso la relación entre el puerto y la ciudadanía debe ser de apoyo mutuo.

Como en el resto de la sociedad, habrá directivos y empresarios más o menos buenos, pero les puedo garantizar que la gran mayoría en el entorno del puerto se parecen más al señor Scrooge benevolente y generoso del final del cuento que no al tacaño y codicioso del principio.

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