Análisis

Inviertan en riesgo para que cobre el ahorrador ‘cobarde’

Los bancos no empezarán a remunerar los depósitos de sus clientes minoristas hasta que uno de ellos inicie una guerra del pasivo por falta de liquidez por la salida de dinero a fondos y deuda

Colas para comprar Letras del Tesoro ante el Banco de España en València. | FERNANDO BUSAMANTE

Colas para comprar Letras del Tesoro ante el Banco de España en València. | FERNANDO BUSAMANTE / jordi cuenca. valència

Jordi Cuenca

Jordi Cuenca

Los clientes minoristas de los grandes bancos, que copan la mayor parte del mercado financiero en España, no deben de hacerse ilusiones: no hay perspectivas a la vuelta de la esquina de que vayan a recibir algún tipo de remuneración por sus depósitos. Llevan años así, primero porque el precio del dinero se puso en negativo con los tipos de interés en el cero por ciento y ahora, pese a que el Banco Central Europeo (BCE) ya los ha subido al 3,5 %, porque a los bancos no les interesa.

La banca está en estos momentos en una posición muy holgada de liquidez, o sea de dinero, y no necesita imperiosamente acumular ahorro de sus clientes en los balances. Por tanto, no precisa retener sus depósitos pagándoles un porcentaje por ese dinero. Los gestores de cuentas de los bancos, es decir, los comerciales de toda la vida que ahora tanto abudan en las entidades financieras, observan los depósitos de sus clientes y al que ven con suficiente volumen tratan de venderle un producto para que sus ahorros les den algún rendimiento y no ese cero por ciento que les pagan ahoramismo. Por supuesto, a cambio de cobrarles una comisión. De ahí que estén creciendo los fondos garantizados, los seguros de ahorro, las rentas vitalicias o los depósitos estructurados. Y también las letras del Tesoro, la más segura deuda pública. Recuerden las colas que se formaron hace unas cuantas semanas ante el Banco de España para comprar este producto: Esos ahorradores iban al supervisor para evitarse la comisión que cobra el banco.

Así que las entidades financieras están ahora mismo en esa política comercial, a diferencia de lo que está empezando a suceder en el resto de Europa y de lo que están haciendo algunos bancos extranjeros que operan en España y precisan captar clientes. Bueno, hay una salvedad muy importante: los grandes usuarios. Con ellos sí que están siendo generosos. Los depósitos de las administraciones públicas, de ciertas instituciones y de las mayores mercantiles están recibiendo en estos momentos remuneraciones de entre el 1 % y el 3 %. «No es algo generalizado, depende del pasivo» de cada cliente, aseguran fuentes del sector, que recuerdan que a estos usuarios la gran banca les cobró un porcentaje por guardarle su dinero en los meses previos a que el BCE empezara a subir los tipos, cuando las entidades también debían abonar dinero por tener depositado en el banco central el exceso de liquidez y debían obtener ingresos de donde fuera.

En ese tiempo, añaden las citadas fuentes, también se incrementaron las comisiones a la clientela, precisamente por la necesidad de obtener ingresos por otras vías ajenas a la del margen de intereses para mejorar la eficiencia. Ahora, «estamos bajando las comisiones como contrapartida a los clientes minoristas a los que no les pagamos nada por sus ahorros».

¿Cuándo cambiará esta dinámica? Este martes, durante la presentación de resultados, el consejero delegado del Banco Santander, Héctor Grisi, descartó una guerra por los depósitos, dada «la facilidad enorme para tener liquidez», y aseguró: «Iremos viendo la forma en la que se comporta el mercado y haremos una oferta en función de ello». Es decir, que cede la iniciativa a sus competidores.

Salidas

Otras fuentes del sector son más claras al respecto: si sale mucho dinero con destino a fondos de inversión o deuda pública, llegará un momento en que alguna entidad empezará a necesitar dinero y abrirá la espita de la remuneración de los depósitos. En ese momento, el resto de bancos no tendrán más remedio que seguir los pasos de este competidor para no perder cuota de mercado y evitar la fuga de clientes. Las mismas fuentes aseguran que este escenario se va a producir con toda seguridad. Más pronto o más tarde. En cualquier caso, no antes del verano.

En consecuencia, ese ahorrador conservador, que huye del riesgo como de la peste, cobarde, si se quiere, debe ponerse a rezar para que aquellos depositantes más arrojados escuchen los cantos de sirena de sus comerciales en la banca y sus propias ansias de codicia y desvíen su dinero a productos como los fondos. Cuanto antes lo hagan en masa, antes llegarála remuneración al dinero del los clientes minoristas.

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