Las hipotecas se abaratarán 400 euros anuales con la bajada de tipos del BCE

Lagarde concede «gran probabilidad» a que el regulador europeo haya entrado en la fase de suavización de la política monetaria

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ayer en rueda de prensa. | EFE-EPA/FRIEDEMANN VOGEL

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, ayer en rueda de prensa. | EFE-EPA/FRIEDEMANN VOGEL

Pablo Allendesalazar

El Banco Central Europeo (BCE) aprobó ayer la anticipada bajada de los tipos de interés de referencia de 0,25 puntos porcentuales que venía adelantando desde enero, al tiempo que dejó la puerta más o menos abierta a nuevos recortes. Pero al mismo tiempo, insistió en que sigue «sin comprometerse de antemano con ninguna senda concreta» de suavización de la política monetaria porque necesitará recopilar «suficientes datos, que van llegando gradualmente», para corroborar que la zona euro está en un proceso desinflacionario. «No puedo confirmar que la fase de retirada (de las subidas de tipos) esté en marcha. Hay una gran probabilidad de ello, pero dependerá de los datos. Y lo que es muy incierto es la velocidad a la que viajaremos y el tiempo que tomará», avisó su presidenta, Christine Lagarde.

Los tipos de referencia, así, bajan después de que la autoridad monetaria los aumentase para combatir la alta inflación a un ritmo y escala sin precedentes desde su creación en 1999: 4,5 puntos porcentuales en 10 reuniones sucesivas entre julio de 2022 y el pasado septiembre. El tipo principal se reduce al 4,25% (primer recorte desde marzo de 2016), mientras que la facilidad de depósito –el interés con que remunera el dinero que guarda a los bancos, el más relevante en el actual contexto– cae al 3,75% (primera bajada desde septiembre de 2019), en ambos casos hasta niveles del pasado agosto. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, lo consideró un «punto de inflexión» y una «buena noticia», y calculó que podría abaratar las cuotas hipotecarias de las familias que tengan que revisar sus créditos en los próximos meses en unos 400 euros anuales de media.

La autoridad monetaria comienza así, de forma muy cautelosa, la desescalada de su lucha contra la crisis inflacionaria que estalló en el verano de 2021 y se agravó por la invasión de Ucrania por Rusia en febrero de 2022. Lo contrario hubiera sido una sorpresa mayúscula, dado que lo venía telegrafiando desde hace meses. En realidad, la gran pregunta que pesó este jueves en el mercado, los analistas y los hogares era qué hará el consejo de gobierno del BCE en las cuatro reuniones que mantendrá en lo que resta de 2024. En su versión más prudente y al contrario que en sus últimas comparecencias, Lagarde evitó dar pistas: «No voy a decir hoy, ni en ningún momento hasta más adelante en el verano, si haremos esto ahora o si haremos otra cosa en otro momento».

Menos bajadas previstas

Antes de que Lagarde enfriase en enero la expectativa de una primera bajada en primavera y la retrasase al verano, el consenso del mercado esperaba cinco rebajas a lo largo del ejercicio a partir de abril. Tras asumir las advertencias del BCE, los analistas corrigieron sus expectativas y redujeron los recortes esperados a entre tres y cuatro de 0,25 puntos. En las últimas semanas, sin embargo, las previsiones se han enfriado aún más: el consenso pasa por una bajada de 0,6 puntos en el año, incluida la de este jueves, lo que implica que la mayoría se divide entre esperar dos recortes (0,5 puntos) o tres (0,75 puntos).

Algunos datos recientes lo explican. Los salarios en la zona euro subieron en el primer trimestre un 4,7%, frente al alza del 4,5% de los últimos tres meses del año pasado, pese a que se esperaba que la subida se moderase. Asimismo, la inflación de la zona euro se incrementó en mayo dos décimas, al 2,6%, pero lo más relevante es que la de los servicios (la que más tira de los precios desde hace meses) aumentó del 3,7% de abril al 4,1%.

Son datos negativos para moderar la inflación que complican el panorama para el BCE, que debe moverse entre el riesgo de bajar tipos demasiado lento y perjudicar con ello la actividad económica y el riego de hacerlo demasiado rápido y tener que dar marcha atrás si el IPC no baja como espera. Máxime cuando los últimos datos le han llevado a prever ahora mayor inflación y crecimiento a corto y medio plazo de lo que estimaba en marzo.