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Juicio

FROB: "El Banco de Valencia era un caos"

Los administradores del fondo público aseguran que la entidad incumplía las normas contables básicas del Banco de España

Aseguran que la firma financiera tenía problemas de tecnología

València

Dos de los administradores del fondo público Frob, la entidad creada por el Gobierno para reconvertir las firmas financieras dañadas durante la crisis iniciada en 2008, dieron ayer una visión nada complaciente de la situación en que se encontraba el Banco de Valencia cuando fue intervenido en noviembre de 2011. Uno de ellos, José Manuel Oliver, fue realmente explícito durante su declaración en el juicio que se sigue en Madrid desde la semana pasada por el hundimiento de la entidad: "El banco era un caos".

Según explicó a este diario Diego Muñoz-Cobo, abogado de Apabankval, la asociación de pequeños accionistas que presentó una querella a principios de 2012 contra la excúpula del banco por presuntos delitos de falsedad en las cuentas de 2009 y 2010, Oliver aseguró ayer que la principal misión de los administradores del Frob era estabilizar el banco para poder sacarlo a continuación al mercado, una operación que se consumó en 2012 tras venderlo por un euro a Caixabank. Nada más llegar, comprobaron que la entidad financiera, controlada primero por Bancaja y luego por Bankia hasta su intervención, carecía de liquidez e iba retrasada en la presentación de las cuentas públicas de 2011.

José Luis Olivas

José Luis Olivas / Efe

Circular

Se reunieron con los directivos del banco y también con los miembros del consejo de administración, quienes, según relató ayer Oliver, les transmitieron que carecían de información sobre lo que había sucedido para llegar a la situación en que se encontraba la entidad. Este administrador y el otro que declaró ayer, Fernando Viladomat, coincidieron en un aspecto crucial para la causa, según explicó Muñoz-Cobo. Y es que en el Banco de Valencia no se cumplía la circular 4/2004 del Banco de España, que establece las normas contables básicas para las entidades financieras y cuya aplicación es obligatoria.

Problemas

Otro de los problemas clave que detectaron los administradores fue que el Banco de Valencia "tenía una pésima transmisión de datos", según el relato del mencionado abogado, porque tenía problemas de tecnología: "No estaba automatizado". Esta fue una de las grandes quejas que profirieron en su momento los inspectores del Banco de España -que está previsto que declaren hoy-, porque implicaba falta de rigor y sistematización en la detección y clasificación de los riesgos crediticios. De hecho, Oliver explicó ayer en el juicio que, una vez formuladas las cuentas de 2011, concluyeron que el agujero que tenía la entidad era muy superior a los cálculos iniciales que había hecho el Banco de España y que situaba en 562 millones. Eran casi 400 más, es decir 900 millones. En este sentido, Viladomat dijo que, al aplicar la circular 4/2004 de forma debida, surgió más morosidad de la que se había declarado. No reconocer ciertos créditos como dudosos o refinanciarlos evitaba al banco tener que dotarlos en contra de la cuenta de resultados y, por tanto, no mermar los beneficios.

Cuentas

Aunque los abogados defensores de los acusados, entre quienes se encuentran el expresidente del banco, José Luis Olivas, y el exconsejero delegado, Domingo Parra, insistieron en demandar a los administradores del Ford porqué no reformularon las cuentas de 2010 y 2009 objeto del juicio, Oliver y Viladomat respondieron que esa no era su misión, sino formular las de 2011.

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